El intento de diálogo entre el gobierno y los estudiantes chilenos, movilizados desde hace cinco meses, quedó estancado por las profundas discrepancias entre las partes, en torno a la gratuidad en la enseñanza secundaria y universitaria.
Camila Vallejo, vocera de los dirigentes de las 25 universidades estatales chilenas, afirmó ayer después de un encuentro de cinco horas, que no había “disposición real a construir una educación pública gratuita, de calidad y democrática para todos”.
Los secundarios habían abandonado la reunión cuando transcurrían cuatro horas porque el gobierno “no quiere ceder respecto a la postura de la educación gratuita”.
Alfredo Vielma, dirigente de los secundarios, señaló que “nos parece importante bajarnos de esta mesa y transferir a la ciudadanía la responsabilidad de poder solucionar este conflicto”.
El ministro de Educación, Felipe Bulnes, señaló “no hemos logrado mayores progresos” por las discrepancias en torno a la gratuidad, y anunció que el gobierno formará una comisión de expertos para que analicen el tema.
El gobierno plantea otorgar enseñanza gratuita solo a los sectores más vulnerables, a través de becas y otros sistemas combinados de becas y préstamos.
“Darles gratuidad a los más ricos no corresponde”, afirmó Bulnes.
Vallejo señaló que “se quiere reducir la gratuidad a solo cierto sector de la población, la pobreza estadística, pero subsidiando en el fondo a las instituciones privadas, a la banca privada”.
“Bajo estas condiciones es imposible darle continuidad a esta mesa de trabajo”, decisión que debe ser corroborada por una asamblea de 36 dirigentes universitarios que se realizará el sábado, añadió la vocera.
Aclaró que “aquí no se trata de que nosotros queremos el todo o el nada”, pero “no hay un cambio de paradigma”.
Aun antes del inicio del encuentro el ambiente era tenso porque el presidente Sebastián Piñera envió al congreso un proyecto de ley para criminalizar las movilizaciones, la ocupación de las escuelas y los saqueos.