- 10 miembros de las fuerzas militares activas formarán parte de la comisión para el proceso de desmovilización.
Piden que víctimas colombianas en el exilio participen en proceso de paz
- La representante en el Congreso de los colombianos que residen en el exterior, Ana Paola Agudelo, pidió que las víctimas del conflicto armado que tuvieron que exiliarse participen en el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. Agudelo, que ocupa uno de los dos escaños representativos de este colectivo en la Cámara baja, explicó que ya ha transmitido la solicitud a la ONU y a la Universidad Nacional, encargados de seleccionar las víctimas que viajan a Cuba, informaron medios locales. Según los datos que tenemos, hay un aproximado de 500,000 víctimas que están fuera del país y tan solo se han reconocido unas 660 personas. Ni siquiera hemos llegado al 1% del reconocimiento de las víctimas que están fuera del país, indicó la representante. Además, Agudelo afirmó que “hay temor” por parte de quienes detentan el estatus de refugiados de perder la protección en sus países de acogida si notifican en los consulados su situación para ser tenidos en cuenta en el proceso.
Los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) entraron en una etapa crucial con la participación de un equipo de militares en activo que avanzará en el punto relativo al cese el fuego definitivo, una posibilidad cada vez más cercana, tras los mensajes alentadores de ambas partes.
“Hemos entrado en momentos decisorios en el proceso. Hay posibilidades serias de terminar el conflicto”, dijo el jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, que dio por concluido el ciclo de 27 conversaciones, que contó con la presencia insólita hasta la fecha de víctimas, militares e intelectuales.
“Ha caído el telón de un ciclo pletórico de sucesos que han avivado el fuego de la esperanza de reconciliación de un país”, manifestó en la misma línea el jefe negociador de las Farc, “Iván Márquez”, alias de Luciano Marín Arango.
La delegación gubernamental instauró ayer en la mesa de La Habana, donde se adelantan los diálogos desde noviembre de 2012, una subcomisión técnica compuesta principalmente por altos mandos militares -además de expertos del Alto Comisionado de los Derechos Humanos y el Ministerio de Defensa-, con el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Militares, el general Javier Flórez, a la cabeza.
Es la primera vez desde el inicio del proceso que militares en activo se sientan cara a cara con guerrilleros de las Farc, con los que “intercambiaron documentos”, según fuentes cercanas a la negociación, con sendas propuestas para el fin de las hostilidades.
Esta subcomisión trabajará de manera independiente desde Colombia, aunque a medida que avancen podrían viajar de nuevo a Cuba para discutir con los guerrilleros aspectos concretos, indicaron las mismas fuentes.
La guerrilla se mostró dispuesta a discutir los asuntos militares de la negociación “en igualdad de condiciones” y “transitar el camino de la solución política”.
“Así se va abriendo paso a esa reiterada propuesta y aspiración (de un cese el fuego bilateral), que esperamos se concrete a la mayor brevedad posible”, indicó el número dos las Farc, en alusión a una demanda que vienen reclamando desde fases iniciales del proceso y que, de manera unilateral y temporal, la guerrilla ha decretado.
Sin embargo, desde la delegación gubernamental, De la Calle advirtió que la creación de esa subcomisión técnica no significa que se vaya a negociar “ahora” un alto el fuego, sino que se limitará a “preparar posibles mecanismos” que solo entrarían en vigor en el momento que se alcance un acuerdo final.
“Para poner fin al conflicto, las partes deben discutir los procedimientos para terminar la guerra de tal forma que las Farc hagan su tránsito a la vida civil sin armas y con garantías de seguridad para ellos, pero también para todos los colombianos (...) y en particular para las comunidades de las regiones”, precisó.
Aunque las partes avanzaron en el siguiente punto de la hoja de ruta de la negociación, referido al cese el fuego, fin de las hostilidades y dejación de armas, las conversaciones se hallan inmersas en el asunto de la reparación de las 6.5 millones de víctimas que han dejado en Colombia más de 50 años de violencia.