Varios diputados del Congreso de Tabasco se enfrentaron hoy a golpes y empujones por la aprobación de fondos económicos para recuperar ese estado del Golfo de México, que hace un mes quedó parcialmente anegado por las lluvias y el desbordamiento de los ríos.
La trifulca en el Congreso, que se encuentra en la capital de Tabasco, Villahermosa, la protagonizaron principalmente legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del gobernador estatal, Andrés Granier, y del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El motivo de la disputa fue la discusión de un préstamo de 4.000 millones de pesos (366 millones de dólares) que Granier solicitó al Legislativo para la reconstrucción del territorio tabasqueño.
El gobierno federal se ha comprometido a liberar 7.000 millones de pesos (473 millones de dólares), a través del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), cifra que Granier considera insuficiente para levantar el Estado.
Los diputados del PRD, minoría en la cámara de Tabasco, subieron a la tribuna para impedir la aprobación de la orden del día.
"No podemos permitir el endeudamiento", dijo José Pinzón, uno de los parlamentarios de esa fuerza política de izquierda que protagonizó el incidente.
Como respuesta, sus colegas del PRI, mayoría en el Congreso, empezaron a forcejear por hacerse con el control de la sesión.
El priista José David Ascencio golpeó al perredista Raúl Cortés, mientras el resto de sus compañeros intercambiaba empujones y golpes y uno de ellos rodaba por el pleno de sesiones tras caer de la tribuna.
La sesión se reanudó una hora después y finalmente se aprobó el préstamo solicitado por Granier.
El incidente se registra un mes después del inicio de las inundaciones en ese estado del sureste de México, donde unas 800 comunidades permanecen aún anegadas y unas 20.000 personas siguen en los albergues habilitados por las autoridades y no han podido regresar a sus casas.
En Villahermosa, se calcula que 3.500 personas se quedaron sin vivienda.
Hace un mes, el gobierno de Tabasco informó que las inundaciones dejaron más de millón de damnificados, aunque las cifras manejadas por el Gobierno mexicano apuntan a que fueron unas 400.000.
La capital estatal, que cuenta con 500.000 habitantes, permaneció inundada durante 14 días, porque los ríos Grijalva y Carrizal se desbordaron a raíz de la decisión de las autoridades del país de vaciar parte de la presa Peñitas, en el estado de Chiapas, porque los elevados niveles del agua en su interior estaban a punto de provocar una catástrofe de mayores proporciones.
A un mes que inició la inundación, las autoridades locales sostienen que son necesarios 70 millones de pesos (6,4 millones de dólares) para reforzar los diques, edificados hace 4 años en las márgenes de los ríos y que se están desgastando por la erosión.
El plan es reconstruir 46 kilómetros de muros en las márgenes del Carrizal y el Grijalva, que rodean a Villahermosa.
En una comparecencia ante el Congreso mexicano, en el Distrito Federal, Granier advirtió que la emergencia no ha pasado aún y se mantendrá hasta febrero próximo, cuando termine la temporada de lluvias en esa zona.
"Tanto hay riesgo de inundación que estamos haciendo una barrera de tres millones de costales", explicó.