Los temores de una catastrófica inundación a causa del veloz derretimiento de una capa de nieve de 2,10 metros (siete pies) que cubría el área de Búfalo, en Nueva Yorck (EE.UU.) disminuían, pero ahora la amenaza son los fuertes vientos porque podrían derribar árboles y cables de electricidad.
Los expertos del clima, por su parte, defendieron al Servicio Meteorológico Nacional de las críticas del gobernador Andrew Cuomo, que acusó a la agencia de no anticipar la gravedad de la intensa nevada que cayó sobre Búfalo.
Cuomo, quien se encuentra en la región por sexto día consecutivo, dijo que ya fueron instaladas bombas y bolsas de arena que dispuso el estado debido a que la nieve se derretía con rapidez por la lluvia y temperaturas de unos 15 grados centígrados (60 F).
Los habitantes, que llevaban puestas camisetas, retiraban nieve con palas en un paisaje blanco.
Alrededor del mediodía fueron reportadas inundaciones de menores a moderadas cerca de diversos arroyos, pero las casas próximas no fueron afectadas y las alcantarillas en Búfalo y otras partes desalojaban las corrientes.
En el área de Búfalo cayeron entre 30 centímetros y unos 2,25 metros (entre 1 y 7,5 pies) de nieve, dependiendo de los lugares más afectados por las bandas de nieve procedentes del lago Erie.
Los meteorólogos dijeron que el peligro de inundaciones durará hasta el miércoles en la mañana.