El presidente paraguayo, Nicanor Duarte, admitió ayer graves fallos en el control de los sistemas de seguridad de los edificios de su país tras el incendio que el pasado domingo devastó un hipermercado y dejó alrededor de 400 muertos y otros tantos heridos.
"Si se hacen los edificios y se buscan los atajos para, en vez de 15 extintores, dar ocho o cinco, y en vez de siete puertas de emergencia, tres y muy estrechas (..), se soborna, hay sobornadores y sobornados", dijo el gobernante durante un recorrido en el lugar del siniestro.
Duarte expresó que la tragedia, la peor en la historia civil de este país sudamericano, debe hacer reflexionar a los paraguayos al considerar que esos vicios "son tan funestos para la patria" y que de esa forma no se podrá "ofrecer un futuro mejor".
Más de 40 niños -entre más de 400 víctimas- resultaron muertos en el gigantesco incendio que devoró el centro comercial de Asunción.
Santiago Velazco, portavoz de la Policía dijo que la mayoría de los niños fue sorprendida por el fuego en el parque de diversiones.
Muchos de los muy dañados restos infantiles fueron reconocidos por alguna seña, como Leandro Rodrigo Canzanella, de 7 años, quien tenía aferrado un juguete (yoyo) en su mano. Su hermano Luis, de 13 años, llevó mejor suerte e incluso salvó a su hermano menor de dos.