El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, admitió sus dudas sobre si la operación estadounidense que acabó con la vida de Osama bin Laden constituyó una “violación de soberanía” de Pakistán, si bien subrayó que Estados Unidos debería haber informado a las autoridades de Islamabad.
Ante la circunstancia de que Estados Unidos no les facilitara datos de la operación por miedo a una filtración, Gilani quiso hacer hincapié en su confianza en la labor de las fuerzas armadas y en los servicios de inteligencia de su país.
“No dudo de mis instituciones y no creo que sus miembros estén jugando un doble juego”, aseguró el primer ministro paquistaní, quien dijo igualmente que “el Ejército y las fuerzas de seguridad paquistaníes estaban alerta y no hubo errores por su parte”.
“En 2009, cuando afirmé que Bin Laden no estaba en Pakistán, lo tenía claro. No había información en ninguna parte del mundo que fuera creíble”, subrayó Gilani, que consideró una “especulación” que el líder de Al Qaeda hubiera vivido en los últimos cinco años en ese país, puesto que “en esa época podemos decir que nadie estaba seguro”.
Gilani añadió, no obstante, que la muerte de Bin Laden puede contribuir a mejorar la cooperación en materia antiterrorista con Afganistán, lucha para la que también pidió el apoyo del resto de la comunidad internacional.
“Retirar las tropas de Afganistán es su decisión, pero esto debería fomentar la cooperación con todos los países”, dijo Gilani.
El primer ministro de Pakistán subrayó que la muerte del líder del grupo Al Qaeda “no es el final del juego, sino el principio”, al tiempo que advirtió que las amenazas de represalias “son serias” y de que ahora más que nunca es necesaria la colaboración.
Cooperación absoluta.
Estados Unidos no tiene “pruebas definitivas” de que Pakistán supiera que Osama Bin Laden estaba viviendo en el complejo de Abbotabad en el que fue abatido el domingo.
No obstante, Islamabad debe ahora dar pasos para “avanzar de una forma en la que la cooperación” con Washington se vuelva “visible, concreta e innegable”, dijo la subsecretaria de Defensa para políticas, Michele Flournoy.
En concreto, Washington quiere que la inteligencia paquistaní le ayude a “extraer el sentido” de los materiales informáticos que el grupo de operaciones especiales de la Marina (SEALS) aprehendió en su registro de la residencia de Bin Laden.
“Este es un momento de grandes oportunidades para hacer más avances contra Al Qaeda”, aseguró Flournoy, que describió la llamada Operación Gerónimo como “un duro golpe” para la red terrorista.
El Pentágono considera que la cooperación debe ir “desde la comprensión de la red tal y como ha quedado y el aumento de la presión para acelerar su extinción”.