El accidente vascular del presidente francés Jacques Chirac ha cambiado el panorama político y exacerbado la rivalidad entre el rebelde Nicolas Sarkozy y el fiel chiraquiano Dominique de Villepin, de cara a las Presidenciales de 2007.
Aunque el Elíseo quiere mostrar que Chirac se sigue ocupando de los asuntos de Estado desde el hospital y el primer ministro Villepin rechazó toda especulación, los analistas coinciden en que esta hospitalización, la primera del presidente desde su llegada al Elíseo hace 10 años, cambia el panorama político a la derecha.
Por una parte, sepulta toda posibilidad de que Chirac aspire a un tercer mandato en el 2007. Y, por otra, ha lanzado el duelo por su sucesión entre Sarkozy, el más popular de los políticos de derecha, según los sondeos, y Villepin, que juró fidelidad a Chirac a los 27 años y cuya popularidad ha ido subiendo, tras su nombramiento en junio como jefe de Gobierno.
La rivalidad, antes velada, entre estos dos hombres, de 50 y 51 años, respectivamente, y con estilos, itinerarios y soluciones diferentes para afrontar los problemas de Francia, quedó a la vista este fin de semana.
Villepin, quien cumple este jueves 100 días al frente del Gobierno, defendió su apuesta por el "crecimiento social" para "modernizar el modelo francés" que había anunciado el pasado jueves.