Predicadores ayudan a los adictos de ‘crack’
- Vestidos impecablemente, predicadores evangélicos salen a la calle a trabajar cuando anochece. Se internan en el sombrío mundo de los adictos al “crack”, en sitios al aire libre que difícilmente lleguen a ver los turistas que invadirán Río de Janeiro con motivo de la Copa Mundial de fútbol.
- Pasada la medianoche, cientos de adictos mugrientos se congregan en las aceras de la favela Jacarezinho. Lo único que les interesa es conseguir “crack” y un encendedor para la pipa.
- Rifle en mano, policías observan desde las esquinas cómo los predicadores tratan de ayudar a los adictos. Algunos de ellos conocen bien el problema. No hace mucho, ellos también eran adictos.
Como si Brasil no tuviese suficientes problemas relacionados con la Copa Mundial de fútbol del mes que viene, São Paulo, la ciudad más grande del país, hace frente a la peor sequía en más de 80 años justo cuando se prepara para recibir a decenas de miles de visitantes con motivo del partido inaugural.
La industria hotelera dice que las zonas turísticas de la ciudad, que se encuentran en la parte baja, no sufrirán de escasez de agua.

Muchos sitios donde se alojarán los visitantes tienen contratos con empresas privadas que los abastecerán de agua si hay cortes, indicó Bruno Hideo Omori, presidente de la Asociación de la Industria Hotelera del estado de São Paulo. “Tienen planes de contingencia y están muy preparados para lidiar con emergencias”, aseguró.
Pero los residentes de los barrios pobres de São Paulo están convencidos de que el Gobierno raciona el agua para garantizar que no haya cortes en las zonas pudientes donde se albergarán los visitantes con motivo del partido inaugural del 12 de junio entre Brasil y Croacia.
Los barrios pobres, muchos de ellos en las afueras de la ciudad o en zonas elevadas, son sin duda los más afectados cuando se reduce la presión del agua entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana en épocas de escasez.
Algunos barrios pobres de las afueras de São Paulo han sufrido cortes día por medio desde marzo.
“El agua deja de circular al caer la noche. Hay escasez de agua y el Gobierno no quiere admitirlo”, afirmó Luis Henrique Oseliero, quien administra un edificio en un barrio humilde al oeste de la ciudad. “Lo hacen en estas zonas porque saben que no habrá turistas aquí”.
La empresa estatal a cargo del suministro de agua reconoce que ciertas zonas altas o alejadas del depósito de agua pueden sufrir cortes del servicio. Pero niega que se esté racionando el agua de los barrios pobres.
“No hay racionamiento ni restricciones al consumo de agua en ninguna de las 365 municipalidades que sirve nuestra empresa”, afirmó la Compañía Sanitaria Básica del estado de São Paulo en un comunicado enviado por correo electrónico.