Reiteró que se han reunido con directores, supervisores, subdirectores y con los educadores especiales y jefes de departamentos del IPHE, para aclararles que la política no es cerrarlo sino llevar su acción al presente y buscar la inclusión del discapacitado.
Dijo que con las jornadas de capacitación que dictan a los maestros regulares de algunas de las escuelas primarias que serán incluidas en al reorganización, esperan llegar a una inclusión total.
Trabajan de manera coordinada con las instituciones relacionadas con la población discapacitada, lo cual no es fácil y no puede hacerse de un día para otro.
Mora manifestó que muchos jóvenes ya no quieren ser vistos como estudiantes de ese instituto, y que el discapacitado no nace en el IPHE, sino en la comunidad y, por lo tanto, tienen derecho a entrar al conjunto llamado sociedad.
Explicó que además de los educadores especiales, han programado trabajar con un equipo transdisciplinario.
El equipo, que incluye a terapistas físicos, psicopedagogos, trabajador social, psicólogos, orientará a los discapacitados en su integración a las aulas regulares.
Enfatizó que el programa ayudará a terminar con la segregación, pues sus nuevos compañeros e inclusive sus padres, entenderán y aceptarán que ellos pueden hacer las cosas mejor.
"Lo que nosotros queremos en el IPHE es que esa población discapacitada, urbano marginal en el corazón de Panamá, que no puede venir a nuestras instalaciones a recibir terapia física o educación especial, la reciba en su entorno", dijo Mora.
El programa no llegará en su primera fase al área indígena Ngöbe Buglé, debido al difícil acceso.
Panamá es el único país en el mundo que tiene educación especial institucionalizada. El IPHE se creó el 30 de noviembre de 1951. Tiene una población de 9 mil estudiantes.