El Gobierno de Estados Unidos instó hoy a que se mantenga la calma en el Líbano ante la decisión del Ejército de ese país de asumir las tareas de seguridad luego de que el Parlamento no logró elegir un nuevo presidente.
Al mismo tiempo, el Departamento de Estado alertó a los estadounidenses en un comunicado público acerca de la posibilidad de disturbios en ese país árabe ante la crisis presidencial.
En una declaración a los periodistas el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, instó a que todas las partes de la crisis libanesa cumplan sus deberes constitucionales y elijan lo más pronto posible un nuevo presidente en reemplazo de Emil Lahud.
Un comunicado emitido por la oficina del presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aseguró hoy que la elección fue aplazada hasta el próximo viernes 30 para "permitir consultas adicionales que permitan un consenso".
La constitución libanesa prevé que el presidente, que debe pertenecer a la comunidad cristiano-maronita, sea elegido entre el 25 de septiembre y el 24 de noviembre.
McCormack reiteró las preocupaciones estadounidenses sobre una interferencia de Siria en el proceso electoral libanés.
"Estados Unidos y sus aliados no cederán en su apoyo al pueblo del Líbano, que defiende su libertad en contra de todo intento de interferencia e intimidación externas", señaló.
Por otra parte, en un comunicado público, el Departamento de Estado advirtió a los estadounidenses que visitan el Líbano a que se mantengan alejados de las manifestaciones públicas que podrían degenerar en violencia.
"Los ciudadanos estadounidenses deben mantener un bajo perfil público y evitar un comportamiento habitual o predecible", señaló.