El Ejército egipcio advirtió ayer sábado de “consecuencias desastrosas” si no se resuelve la crisis política que ha derivado en que miles de manifestantes salgan de nuevo a las calles, en una declaración que sugiere el regreso de los militares a una escena política polarizada y violenta.
El Ejército consideró que el diálogo serio es la “mejor y única forma” de superar el conflicto sobre una controvertida Constitución aprobada por legisladores islamistas aliados del presidente Mohammed Morsi y ante los decretos emitidos por el mandatario para otorgarse inmunidad casi absoluta.
El otrora todopoderoso Ejército egipcio, que asumió temporalmente el gobierno después del derrocamiento del líder autocrático Hosni Mubarak, ha estado prácticamente al margen desde que traspasó el poder a Morsi en junio, pero ha comenzado a autoafirmarse nuevamente.
Numerosos soldados han acordonado el palacio presidencial con tanques y alambrada de púas mientras opositores y partidarios de Morsi libran batallas callejeras y los detractores del líder se vuelven cada vez más violentos.