La llegada de dos camiones con agua potable llevó hoy un atisbo de esperanza a los vecinos de la periferia de la ciudad de Talcahuano, una ciudad de 250.000 habitantes totalmente destrozada por el maremoto que el pasado sábado siguió al fuerte temblor en el centro y sur de Chile.
Custodiados por vehículos militares, los camiones procedentes de Santiago repartieron su preciada carga entre los habitantes de uno de los sectores más pobres de las afueras de esta población pesquera.
Talcahuano sufrió este sábado las devastadoras consecuencias de un maremoto que derrumbó centenares de edificios y se cobró la vida de varias personas.
En este zona hay cientos de personas que todavía siguen sin electricidad y agua potable, y este miércoles esperaban su turno frente a los camiones resguardados por soldados para recibir las botellas racionadas.
"Ya no nos quedaba nada. Esto es lo primero que nos llega", suspira Patricia Vera, una joven que sonríe por primera vez en muchos días.
En la ciudad, que presenta un aspecto desolador, un equipo empezó hoy a retirar las barcazas, las mercancías y los escombros que el tsunami depositó en las calles.
Con la llegada de los soldados la calma ha vuelto a una de las localidades donde hubo más saqueos y otros actos vandálicos en las primeras horas después del desastre.
A pesar de que casi 15.000 militares han sido desplegados en las regiones del Biobío y el Maule, muchos ciudadanos todavía no se atreven a bajar de los cerros, donde viven y pernoctan desde que sus casas quedaron reducidas a escombros.
La falsa alerta de un tsunami en la región del Biobío atemorizó este miércoles a la población, temor que el desmentido oficial no consiguió apaciguar.