Todo tiene su final. Así parece pensar Carlos Lecompte quien reconoció ayer que atraviesa "una situación complicada", y no descartó "que se haya acabado todo" con su esposa la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, quien estuvo secuestrada por más de seis años por la FARC.
El publicista que lleva más de ocho años casado con Betancourt afirmó que una posible separación "puede pasar. No solo lo pienso ahora, si no desde antes".
Explicación.
Lecompte manifestó que entiende que la ex candidata, tras más de seis años en poder de las FARC, quiera estar "sola con sus hijos".
El amor por mí, consideró, "pudo haberse acabado en la selva" pero, enunció, "hay que darle tiempo a las cosas. Si ya la esperé seis años y medio (...)".
"La conozco bien y sabía que me iba a pedir un tiempo sola con sus hijos. Yo le respondí que interiormente me había preparado para eso durante todos estos años", aseguró Lecompte en una entrevista publicada ayer en el diario El Tiempo.
Expresó que es consciente de que Betancourt "ha sufrido mucho" y, "ahora que está libre no se merece ninguna molestia" y por eso estuvo "perfectamente de acuerdo" con que ella viajara a París.
Juan Carlos Lecompte desmintió los rumores sobre las causas del distanciamiento y negó que sea por una presunta relación sentimental suya con una mexicana, durante los años en que estuvo secuestrada Betancourt.
Diferencias.
También aludió a algunos roces con la madre, Yolanda Pulecio, y la hermana de la ex candidata, Astrid Betancourt.
Incluso admitió que "durante el secuestro se armaron dos bandos en los últimos años: uno, Yolanda y Astrid, y el otro, Fabrice (Delloye, el diplomático francés ex esposo de Ingrid y padre de sus hijos), los niños y yo".
Según el publicista, las relaciones se distanciaron, quizás porque "cada cual tiene sus métodos" y explicó que hizo o dijo "cosas que no fueron de gusto para la familia", y puso como ejemplo, su decisión de "lanzar las fotos de los niños desde el avión".
Lecompte consideró que sí se sintió maltratado por la familia y por las diferencias en los primeros momentos del reencuentro con Íngrid.
También relató que se sentía "muy feliz con su rescate", pero, dijo enseguida, "debo admitir que yo esperaba otra cosa. Esperaba un fuerte abrazo".
"No hubo un fuerte abrazo. Ahí me puse a un lado, con mucha dignidad. Jamás he sido protagonista en la vida pública de Íngrid", aclaró Lecompte.
Además, el publicista dijo no sentir molestia, porque Betancourt se haya referido a su ex marido (Fabrice Delloye) en términos muy cariñosos, y declaró que "ellos tienen una relación como de hermanos" (...) es "el padre de sus hijos", pero remarcó, "por ahora, el marido soy yo".
Informó que "ver a Íngrid feliz me hace feliz", y lamentó que "no hay felicidad completa, porque en este momento quisiera estar con ella (...). Estoy confundido, no sé qué pensar".
Hay proyectos que están apareciendo, amigos que me quieren ayudar, quiero ser productivo, pero quedan otros secuestrados y ojalá, yo pudiera seguir ayudando.
Decisión.
No sólo Íngrid, yo también he madurado un secuestro. Voy a retomar mi vida, a ver qué proyectos hay de trabajo, y "encarretarme" en ello va a ser mi desfogue. Ella sabe dónde estoy el día en que quiera volver.
Pero, mientras tanto, y aunque eso no suceda, con Íngrid o sin ella, mi vida va a seguir de la manera más normal que pueda.
¿Y sabe qué me gustaría? le dijo Lacompte a la entrevistadora. Que esta fuera mi última entrevista. Quiero quitarme de encima el morbo de los medios.