Desde el desempeño de cargos públicos de baja relevancia hasta un pretendido anonimato, los integrantes de la familia de Augusto Pinochet han vivido bajo la lupa de los jueces desde que murió el dictador en 2006, aunque han salido airosos del "caso Riggs".
Los líos judiciales y algún que otro escándalo familiar han marcado los últimos años del clan Pinochet, que ha visto como los tribunales embargaban propiedades y bienes del general, que acumuló una fortuna de más de 20 millones de dólares, la mayor parte sin justificación contable.
A 40 años del golpe de Estado que encabezó Pinochet, el núcleo duro de la familia sigue formado por Lucía Hiriart, su viuda, de 90 años, y los cinco hijos del matrimonio, tres mujeres y dos varones.
Todos recibieron con alivio hace poco más de un mes la sentencia del juez Manuel Antonio Valderrama, que cerró la investigación sobre las cuentas secretas de Pinochet en bancos extranjeros con el procesamiento, únicamente, de seis militares retirados.
La indagatoria se inició en 2004, aún vivía Pinochet, después de que una subcomisión del Senado de Estados Unidos revelara la existencia de cuentas secretas en el Riggs Bank de Estados Unidos y otras entidades financieras.
Al morir, en diciembre de 2006, Pinochet estaba procesado en el llamado "caso Riggs" por fraude al fisco y falsificación de pasaportes y se le había retirado el fuero (paso previo al procesamiento) por malversación de fondos públicos.
El momento más peliagudo para su familia llegó un año después, en 2007, cuando el juez Carlos Cerda, el segundo a cargo del caso, procesó a 23 familiares y colaboradores del fallecido dictador (1973-1990) por malversación de caudales públicos.
Sin embargo, un mes después la Corte Suprema revoc
15 de los procesamientos, entre los que figuraban los de la viuda del dictador y sus cinco hijos.