La dotación del destructor Cole comenzó a embarcarse ayer preparándose para su primera misión, un año y medio después de sufrir un ataque terrorista en Yemen que causó la muerte de 17 de sus tripulantes. Cientos de personas se alinearon ondeando banderas cerca del muelle para presenciar el momento en que el Cole levaría anclas con rumbo a su base de Norfolk, en Virginia.
La embarcación volverá a navegar tras 14 meses de reparaciones y la adición de nuevas características entre las que se incluyen 17 estrellas en el piso del corredor, una por cada marinero muerto en la explosión que abrió un boquete en uno de flancos del barco.
"Los conocí a todos", dijo John de Angelis, miembro de la tripulación, quien estuvo a punto de ser víctima de la explosión del 12 de octubre del 2000. Las medidas de seguridad por parte de la policía militar fueron estrictas ayer.
La organización terrorista al Qaeda ha sido culpada de los ataques del 11 de septiembre, en EU, y del ataque contra el Cole, en Yemen. El destructor vuelve al servicio con 550 toneladas de acero nuevo, un mejor sistema de seguridad y una tripulación que incluye a 40 de los marineros que sobrevivieron al ataque.