A pesar del éxito logrado con la aprobación en el Congreso de la reforma sanitaria en Estados Unidos, el presidente Barack Obama y su Partido Demócrata enfrentarán una serie de desafíos en los meses venideros.
La medida quedó aprobada en la Cámara de Representantes por 219 votos a favor frente a 212 en contra.
Algunos de los retos se presentarán en la promulgación de la ley misma y en lo que realmente costará en términos del presupuesto nacional.
Gran parte de las reformas al sistema de salud no entrarán en efecto hasta 2014, pero la oposición republicana intentará sacar dividendos políticos sin demoras, para cobrárselos al mandatario en las elecciones de mitad de término de noviembre.
La medida continúa siendo polémica en Estados Unidos, y los republicanos han prometido continuar sus esfuerzos por derogarla.
Aunque el proyecto fue aprobado en la Cámara de Representantes, el paquete de enmiendas debe regresar al Senado para recibir el visto bueno.
Se espera que esto suceda hoy, cuando la oposición tendrá una oportunidad de obstaculizar algunas de las propuestas.
Dudas.El blanco más probable serán los cientos de miles de millones de dólares en impuestos adicionales que se necesitarán para financiar la reforma.
Aún no está claro cómo se pagará. Con la economía todavía débil y el desempleo por encima del 10%, hay preocupación de que el aumento tributario neutralice cualquier beneficio que produzca la extensión de la cobertura del seguro de salud.
Michael Cannon, director de Estudios sobre Política Sanitaria del Instituto Cato, en Washington, le dice a la BBC que hay dudas sobre si la ley que promulgue Obama será la misma que entre en vigencia dentro de cuatro años. “Genera demasiadas situaciones inestables con las que tendrá que lidiar el Congreso”, opina.
Por ejemplo, bajo la nueva legislación, las aseguradoras tendrán que ofrecer cobertura a los menores con condiciones preexistentes dentro de los próximos seis meses. No se sabe, sin embargo, cuánto estarán cobrando por esto.
Al mismo tiempo, afirma el analista, los jóvenes e individuos saludables se verán motivados a cancelar sus pólizas existentes a sabiendas de que tendrán una alternativa más barata en el futuro. La tendencia podría provocar un colapso de los mercados de seguros.
El tiempo dirá si la nueva legislación logrará un equilibrio entre la ampliación de la cobertura del seguro de salud, el control de los costos y la regulación de las empresas aseguradoras.
El efecto que se va a sentir en el corto plazo es qué tan fortalecido o diezmado ha salido Barack Obama después de entregarse de lleno a esta causa y derramado una buena parte de su “sangre” en el ruedo político.
Por una parte, el Presidente puede jactarse de haber cumplido con uno de sus temas prioritarios de campaña, el de reestructurar el sistema de salud. Una victoria que eludió a varios de sus antecesores.
No obstante, otra de sus grandes promesas como candidato, la de eliminar el enfrentamiento cáustico en Washington y fomentar la armonía bipartidista, se ha transformado en una de las divisiones ideológicas más abismales en la historia de Estados Unidos.
Promulgación.El presidente Obama promulgará hoy la ley de reforma en una ceremonia con legisladores en el Departamento de Interior.
Inicialmente se había escogido la Rosaleda de la Casa Blanca para el acontecimiento, aunque se cambió el escenario por razones de espacio y debido a los pronósticos de mal tiempo.