El difícil ejercicio del periodismo en Brasil, ante la amenaza constante del crimen organizado contra medios de prensa y sus profesionales es demostrado en forma palpable en las páginas del libro "Mapa de Riesgo para Periodistas" que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lanzó en portugués.
La obra en sus versiones en español e inglés fue presentada en marzo pasado en Quito, con ocasión de la reunión de medio años de la SIP.
El libro de 225 páginas ejemplifica y documentada la actual violencia que sufren los profesionales del periodismo en su actividad cotidiana, principalmente, en Brasil, México y Colombia, que son los países con más alto número de crímenes aún impunes cometidos contra periodistas.
La investigación periodística que condujo a la publicación del "Mapa" fue realizada durante el año pasado por la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP a cargo de en Latinoamérica de los periodistas Clarinha Glock en Brasil, Diana Calderón en Colombia, Idalia Gómez en México y Jorge Elías en Argentina.
Diana Daniels, presidenta de la SIP, señaló que "con esta publicación no sólo se pretende prevenir y proteger al periodista y a toda persona que pueda ejercer la libertad de expresión, se defiende el derecho del público de recibir información sin cortapisas".
Un ejemplo es el siguiente versículo del Corán: "Usad vuestra fuerza con el máximo poder en su contra, preparaos para la guerra, sembrando el terror en el corazón de vuestros enemigos y los enemigos de Dios, y otros que no conocéis, pero que Dios conoce" (Sura "Los Deshechos", 60).
Gotthelf dice que los eruditos fundamentalistas no citan el verso anterior (59) en el que se hace alusión a que dicha guerra es en contra de los "no creyentes en Dios", no en contra de otros pueblos creyentes; el propósito es fomentar el odio en contra de Occidente como "enemigos de Dios y del pueblo musulmán" y así convertirlos en un objetivo de la Yihad.
Escuelas y universidades enseñan una cultura que siente, percibe, piensa y actúa en base a un odio en contra de Occidente articulado exitosamente como parte integral del tejido social, legitimando de esta manera el terror contra todos aquellos que son estigmatizados como "enemigos, paganos e infieles".
Como conclusión, se puede decir que la guerra santa es el "último esfuerzo desesperado" para demostrar el rechazo de una cultura a los elementos ajenos a su sociedad.
Reem Saleh Al-Riyachi, era una joven palestina de 22 años, madre de dos niños, que se inmoló en el paso de frontera a Israel en el norte de Gaza. La acción había borrado con su muerte la traición a su marido, un militante del grupo extremista islámico HAMAS, según reveló la inteligencia militar israelí.
Esta mujer se convirtió en "pionera". El género ahora ya no impide participar en la resistencia.
Fuentes militares citadas por el diario israelí Haaretz dijeron que la negativa a la inmolación de mujeres sigue en pie dentro de HAMAS.
Sin embargo, versiones palestinas indican que las mujeres "kamikazes" son una nueva táctica de HAMAS, ante las crecientes dificultades que tiene el grupo para burlar la vigilancia de los servicios de seguridad israelíes.
En el entierro de Al-Riyachi, un líder político de HAMAS, Mahmud Zahar, declaró ante sus seguidores que "la mártir Reem es una heroína, pues lo abandonó todo. Dejó a su marido y a sus hijos para ir al Paraíso".
Zahar aseguró que ésta "no será la última" mujer "kamikaze", y agregó que "HAMAS no renunciará jamás a la vía de la Yihad (guerra santa musulmana), de la resistencia y de la liberación, aunque tenga que sacrificar a nuestros hijos y a nuestras esposas".