El éxito del Jubileo de Isabel II, un buen augurio para los Juegos Olímpicos
El éxito del Jubileo de Diamantes de la reina Isabel II de Inglaterra es una buena noticia para los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres, cuyas mayores preocupaciones son el transporte y la seguridad.
El éxito del Jubileo de Diamantes de la reina Isabel II de Inglaterra es una buena noticia para los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres, cuyas mayores preocupaciones son el transporte y la seguridad.
El transporte público ha funcionado y no ha habido incidentes en unas multitudinarias celebraciones de tres días en Londres por los 60 años en el trono de la reina, que han cumplido el horario previsto con puntualidad británica y han llegado a congregar en una sola jornada a más de un millón de personas, pese al mal tiempo.
Estas aglomeraciones se producen a un mes y medio de que la capital británica acoja este verano los terceros Juegos Olímpicos de su historia, una cita que se calcula atraerá a millones de visitantes desde el 27 de julio al 12 de agosto.
Desde el domingo hasta hoy, Londres -una de las mayores urbes del mundo, con ocho millones de habitantes- se ha volcado con su reina, de 86 años, y ha llenado calles, plazas y escaparates de banderas "Union Jack", fervor que no se vio minado por el frío o la lluvia.
En la celebración del Jubileo de Diamantes la capital ha exhibido un ambiente festivo y cívico y ha presumido de identidad cultural, desde su mundialmente conocida música pop a la marca James Bond, algo que previsiblemente se repetirá en los Juegos.
A ello han contribuido los centenares de miles de ciudadanos que, con humor, exhibieron caretas de la familia real en las calles, pero también la cadena pública BBC, dueña asimismo de las imágenes de los Juegos Olímpicos, que ha retransmitido sin descanso los diferentes momentos de esta popular celebración monárquica.
De especial buen augurio para los organizadores de los Juegos es que el metro de Londres, el más antiguo del mundo con casi 150 años, ha funcionado sin colapsarse, pese a unas multitudes que, el domingo, llegaron al 1,2 millón de personas por el histórico paseo fluvial de mil barcos en el Támesis encabezado por Isabel II, algo nunca visto en 350 años.
Se calcula que el lunes medio millón de personas se aglutinó en las inmediaciones del Palacio de Buckingham para escuchar, que no ver (solo se sortearon 12.000 entradas), el macroconcierto que reunió música de seis décadas en homenaje a la longeva soberana, que en los últimos dos días no estuvo acompañada de su esposo, el duque de Edimburgo, hospitalizado por una infección de vejiga.
Hoy fueron también centenares de miles de personas las que se agolparon en las calles del centro de Londres para ver pasar a la familia real y el saludo de la reina desde el balcón, que puso fin a un exitoso Jubileo de Diamantes.
Durante los Juegos Olímpicos de Londres las aglomeraciones se repetirán en aeropuertos, metro y zona olímpica de la capital, durante más días -un total de 17 sin contar los Paralímpicos- y el tiempo podría ser también húmedo, como corresponde al verano inglés.
Se teme en especial los cientos de miles de desplazamientos adicionales a los que tendrá que hacer frente el metro de Londres, donde la duración de los trayectos podría llegar a duplicarse.
Por ello, las autoridades municipales han pedido a los londinenses que, si es posible, vayan andando o en bici al trabajo y a miles de funcionarios se les permitirá trabajar desde casa.
La seguridad durante los Juegos es la otra gran preocupación, que supondrá la puesta en marcha de un masivo operativo militar, el más importante desde el final de II Guerra Mundial, con 42.000 efectivos y un coste de casi 700 millones de euros.
Un día después de que el 6 de julio de 2005 le fuesen adjudicadas en Singapur los Juegos Olímpicos de 2012, se produjo un atentado en el sistema de transporte de Londres que mató a 56 personas, entre ellas cuatro terroristas suicidas de origen paquistaní.
Los trigésimos Juegos Olímpicos de la era moderna serán inaugurados dentro de 52 días en Londres por la "reina de diamantes", una Isabel II que en la ceremonia de apertura podría por fin nombrar caballero al agente secreto James Bond, después de medio siglo al servicio de su majestad.