Ni los millones ni la fama, y mucho menos la fuerza destructora de "Terminator", Arnold Schwarzeneger, o la inteligencia de "James Bond", Pierce Brosman, le sirvieron a los famosos de Hollywood.
Acostumbrados a ser héroes en sus filmes, muchas estrellas de la cinematografía solo les quedó huir ante el embate destructor de los incendios en el Sur de California, Estados Unidos.
Malibú, en donde predominan áreas verdes y boscosas es habitada por alrededor de 13 mil personas en una extensión de 50 kilómetros en la línea costera del Pacífico.
En este paraíso a orillas del Océano Pacífico tiene como residentes a celebridades de Hollywood como Barbara Streisand, Mel Gibson, Ted Danson y Da vid Geffen, entre otros.
Se informó que más de 300 mansiones de los ricos y famosos quedaron reducidas a cenizas.
Además, se vio afectado por las llamas un famoso castillo de la zona, perteneciente a Lilly Lawrence, la hija de un antiguo ministro iraní
La voracidad de los incendios no solo afectó a las estrellas de cine, productores de películas y música también quedaron sin techo y otros tuvieron que dejar las residencias para buscar un lugar más seguro.
La productora de televisión Patricia Clifford decidió acampar en su coche, aterrada por la fuerza del fuego en la noche.
"No pego ojo desde el sábado. He dejado mi casa porque estaba muy asustada", afirmó.
Para Clifford el drama de los incendios es familiar después del devastador siniestro de 1993 en Malibú. "Esta es mi segunda vez, pero le he dicho a mi marido que es la última".
El exclusivo centro de rehabilitación Promises famoso por haber tratado a estrellas como Britney Spears y Lindsay Lohan- también fue evacuado.
El área de San Diego está cubierta por un humo agrio y denso que huele a quemado y llega de los fuegos del Este.
En Los Ángeles, la principal ciudad de California, las autoridades recomendaron a las personas no salir de sus casas ante la extrema contaminación del aire.
Unas 18 personas fueron atendidos por los médicos, de los cuales nueve están en estado critico, debido a inhalaciones y a quemaduras hasta del 60 por ciento de su cuerpo.
Algunas de estas personas son inmigrantes que trataban de cruzar la frontera de México, aprovechando la distracción por el fuego, de la autoridades fronterizas.
El presidente de Estados Unidos, George Bush, afirmó que se declaró zona de desastre mayor, la parte sur californiana y que se le prestará toda la ayuda logística y económica.
Las autoridades del estado mexicano Tijuana, se declararon en alerta después de que en California fue emitido un aviso de desalojo voluntario en las comunidades situadas en la línea divisoria por la cercanía de un fuerte "frente" de fuego.
Las clases fueron supendidas en los centros educativos de Tijuana y Tamaulipas.