Urnas de sal para arrojar al mar las cenizas de los muertos y un servicio de e-mail para enviar mensajes a los seres queridos una vez que nos llegue la hora son algunos de los novedosos servicios presentados estos días en una exposición del sector funerario en Argentina.
Funexpo 2010, sirvió de espacio de debate para decenas de empresarios de un sector que el común de las personas prefiere ver de lejos, pero que genera suculentas ganancias.
Claro que las ventas no son tema fácil, por la sensibilidad de un asunto tabú como la muerte y las costumbres tradicionalistas en torno a los rituales funerarios.
“La gente tiene mucho miedo a hablar de la muerte porque cree que es anticiparse. El funeral hay que organizarlo con anticipación, como si fuera un casamiento. Un velorio no marca que una muerte ocurrió, sino que una vida fue vivida”, dijo Ricardo Péculo, director del Instituto Argentino de Tanatología Exequial.
A su juicio, el gasto en un funeral es en realidad una “inversión” porque es un “homenaje único” que “alivia el dolor” de los familiares del muerto.