El detective privado Derek Webb dijo a la cadena de televisión británica que fue contratado por el semanario para seguir a más de 90 personas seleccionadas por los empleados de la publicación a lo largo de ocho años.
Otros blancos fueron los padres del Harry Potter cinematográfico Daniel Radcliffe y el ex fiscal general británico Peter Goldsmith, según documentos que Webb entregó a la BBC.
Este ex policía dijo que el dominical propiedad del grupo de Rupert Murdoch le contactó poco después de que abriera su agencia de detectives en 2003 para ofrecerle trabajo, y que la relación continuó hasta el cierre del semanario el pasado 7 de julio.
"Estaba trabajando extensamente para ellos en muchos casos durante todo ese tiempo", declaró a la BBC. "Nunca sabía dónde me iban a necesitar. Me llamaban de día o de noche... Podía ser en cualquier lugar del país", agregó.
El detective dijo que recibía llamadas de varios periodistas del periódico y que el 90% de sus víctimas eran famosos y políticos.
Según su versión, al príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono, lo siguió cuando éste pasaba unos días en el sur de Inglaterra en 2006.
Ese mismo año espió a Lineker, el famoso ex delantero internacional convertido hoy en presentador deportivo de la BBC.
"Fundamentalmente, escribía lo que llevaban puesto en ese momento, en qué coche iban, con quién se encontraban, dónde, las horas --las horas eran muy importantes-- y lo guardaba", explicó al programa Newsnight.
Las nuevas revelaciones se producen al día siguiente de que Webb declarara a la BBC que fue contratado para vigilar a dos de los abogados que defendían a las víctimas de las escuchas ilegales.
También aumentan la presión sobre el hijo de Rupert Murdoch, James, presidente de la subsidiaria británica News International, que debe comparecer por segunda vez el jueves ante la comisión parlamentaria que investiga el escándalo de las escuchas en el News of the World.
El grupo no ha hecho por el momento ningún comentario.
El News of the World, que cerró el 7 de julio, está acusado de haber intervenido en los últimos años teléfonos de casi 5.800 personas, entre ellas políticos, famosos, miembros de la realeza o familiares de víctimas de los atentados de Londres en 2005 y de soldados muertos en Irak y Afganistán.