El nuevo enviado especial de la ONU para Irak, el holandés Ad Melkert, se mostró hoy cauteloso sobre el futuro del país árabe a medida que completa el proceso de recuperación de su soberanía.
En una intervención ante el Consejo de Seguridad, Melkert reafirmó el completo respaldo del organismo mundial a los esfuerzos del pueblo iraquí para superar la violencia y fomentar su desarrollo económico y social.
"Aunque las estadísticas muestran un descenso de los niveles de violencia, la realidad sigue teñida por una cantidad inaceptable de ataques contra la población civil", aseguró.
El diplomático holandés resaltó que Irak afronta una "gran oportunidad" tras la reciente retirada de las tropas estadounidenses de los núcleos urbanos, pero también "un momento muy delicado".
"Hay muchos factores, tanto externos como internos, que pueden decantar la balanza hacia un lado u otro", apuntó.
Melkert señaló que recae ahora en las fuerzas y cuerpos de seguridad iraquíes la responsabilidad de ejercer la soberanía recuperada ganándose la confianza popular y respetando los derechos humanos.
También destacó que la reducción de la violencia hace impostergable afrontar los graves problemas sociales y económicos que afligen al país, como el alto desempleo juvenil o el déficit presupuestario.
El enviado especial señaló que la misión de asistencia de la ONU (UNAMI) colaborará con el Gobierno y las fuerzas políticas iraquíes para consensuar actuaciones en el campo de desarrollo, particularmente en la agricultura y el uso de los recursos hídricos.
Para ello recalcó que necesitará del apoyo de la comunidad internacional, por lo que recordó que hasta hora la ONU solamente ha recibido el 33 por ciento de los 547 millones de dólares que solicitó a principios de año para sus actividades en Irak.
Melkert apeló a las negociaciones para superar las dificultades que surjan en la organización de las elecciones nacionales de 2010 y alcanzar un acuerdo en zonas disputadas como la región autónoma del Kurdistán.
"El diálogo y no las decisiones precipitadas debe ser el método para resolver los asuntos más complicados", resaltó el enviado especial, que sustituyó el pasado 7 de julio en el cargo al sueco Staffan de Mistura.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayer en un informe que se reduzcan las tensiones entre el Gobierno central de Irak y las autoridades kurdas sobre el futuro de la región autónoma del Kurdistán.
Ban expresó en el documento preocupación por el deterioro de las relaciones entre Bagdad y los dirigentes kurdos, así como por el aumento de las tensiones entre las fuerzas de seguridad kurdas y otras comunidades que viven cerca de la región autónoma.
También pidió al Gobierno regional kurdo y a su parlamento que reconsideren la reivindicación de zonas en disputa con otras comunidades que han incluido en el proyecto de constitución regional.
El secretario general dijo que "podrían agravar las tensiones y afectar a los debates actuales sobre las fronteras disputadas, además de sobre otros asuntos".
Ban calificó de "alentador" el progreso técnico logrado por las autoridades electorales iraquíes en la organización y celebración de comicios electorales del próximo enero.