El Papa Benedicto XVI rechazó el cambio de sexo de los seres humanos al sostener que nadie puede contradecir la decisión de Dios, el único capaz de definir si las personas nacen hombre y mujer.
'No es una metafísica superada si la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como un hombre y una mujer y pide que este orden de la creación sea respetado', dijo el Papa en un discurso a los miembros de la Familia Pontificia.
El Obispo de Roma advirtió que la naturaleza se expresa en el 'lenguaje de la creación', cuyo desprecio sería 'la autodestrucción' del hombre y, por lo tanto, una destrucción de la obra misma de Dios.
Condenó la llamada 'ideología de género' (corriente de pensamiento que abre la puerta a tendencias homosexuales, bisexuales y transexuales) y la calificó como un intento por 'emancipar' al hombre de la creación y del Creador.
'El hombre quiere hacerse él solo y disponer siempre y exclusivamente de aquello que le toca; pero en este modo vive contra la verdad, vive contra el espíritu creador', apuntó.
Benedicto XVI recibió en audiencia a sus colaboradores más cercanos incluidos en la llamada Familia Pontificia, ante quienes pronunció un mensaje en el cual pasó revista a las principales actividades de su labor papal durante el 2008.
Recordó que en los últimos 12 meses se conmemoraron los 50 años de la muerte de Pío XII, el 50 aniversario de la elección de Juan XXIII como Papa, 40 años de la encíclica Humanae Vitae y 30 de la muerte de su autor, Papa Pablo VI.
Hechos sobresalientes.
Uno de los acontecimientos más importantes de este 2008, dijo, fue la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Australia, que reunió a más de 200 mil personas en el mes de julio en Sydney.
'Si existió el temor que la llegada masiva de jóvenes pudiese comportar algún problema de orden público, paralizar el tráfico, obstaculizar la vida cotidiana, provocar violencia y dar espacio a la droga todo eso se demostró infundado', estableció.
Según Joseph Ratzinger, la fórmula de la JMJ ha sido motivo de análisis en los cuales se consideran una variante de la cultura juvenil moderna, como una especie de 'festival rock' modificado en sentido eclesial con el Papa como estrella.
Incluso voces católicas, reconoció, dicen que es un gran espectáculo, pero de poco significado para la fe de nuestro tiempo. '(En realidad) fue una fiesta de alegría que finalmente involucró a todos y nadie se sintió molestado', apuntó.
'El Papa no es la estrella en torno a la cual gira todo, él es total y solamente vicario; envía a otro que está en medio de nosotros; (...) esto une los unos con los otros y no es comparable con el éxtasis de un festival rock', agregó.
Durante el mensaje el líder religioso habló de la ecología y afirmó que la tierra no es simple propiedad que se pueda explotar según los propios intereses y deseos sino, por el contrario, es don del Creador que ha diseñado sus ordenamientos intrínsecos.
La Iglesia, expresó, debe defender no sólo la tierra, el agua y el aire como dones pertenecientes a todos, debe proteger al hombre de la destrucción de sí mismo, es necesario que sea una cosa como la ecología humana, entendida en el sentido justo.