El papa recordó que si los cristianos tuvieran más presente esa realidad (la Resurrección), estarían menos preocupados de lo cotidiano, "menos prisioneros de lo efímero". Además, el papa Bergoglio exhortó a los presentes a "respetar y amar" el cuerpo humano. "El cuerpo contiene en sí mismo la semilla de la Resurrección final, el anticipo a esta resurrección plena que recibimos como herencia. Por eso, debe ser siempre respetado y amado, un respeto que también se realiza siendo cercanos con los que sufren", recordó. Antes de la audiencia, que comenzó a las 10.00 hora local (09.00 GMT), el papa llevó a cabo su tradicional recorrido por la plaza de San Pedro, ataviado con un abrigo blanco y sobre su todoterreno también blanco, desde el que saludó a los 30.000 fieles y peregrinos que se congregaron en la plaza vaticana para atender a sus palabras, a pesar del frío reinante.
El papa Francisco pide la liberación de las monjas secuestradas en Siria
Madre superiora llamó por teléfono, según el nuncio del Vaticano en Siria y detalló que las monjas están bien.
Las monjas del convento sirio de Santa Tecla, apresadas por "hombres armados" hace dos días en Malula, se encuentran "bien" y han sido llevadas probablemente por sus captores a la población vecina de Yabrud, al norte de Damasco, dijo hoy a Efe el nuncio del Vaticano en Siria, Mario Zenari.
"La madre superiora pudo hablar ayer por la noche por teléfono con el Patriarcado griego-ortodoxo en Damasco y les dijo que las religiosas estaban bien", señaló Zenari.
El nuncio explicó que las trece monjas han sido capturadas por los rebeldes, aunque señaló que por el momento se desconoce el nombre de la brigada que las tiene retenidas.
"Hasta ahora no se puede hablar de secuestro, porque no se sabe el propósito de esta acción", indicó.
Por otro lado, una portavoz del Patriarcado griego-ortodoxo de Antioquía y de Oriente Medio confirmó a Efe que las monjas están "bien" y posiblemente retenidas en Yabrud, aunque no quiso corroborar si se produjo ayer la conversación telefónica con la madre superiora Pelagia Sayaf.
Las religiosas fueron capturadas el lunes pasado durante el asalto insurgente a la población de mayoría cristiana de Malula, próxima a la capital y donde todavía se habla el arameo, la lengua en la que se expresaba Jesucristo.
El papa Francisco pidió hoy su liberación al término de la audiencia de cada miércoles: "Rezamos ahora por estas monjas, por estas hermanas y por todas las personas secuestradas a causa de un conflicto en curso. Continuemos rezando y a trabajar juntos por la paz. ¡Fiémonos de la Virgen!", solicitó.
Al
término de la audiencia de cada miércoles, el papa Francisco se dirigió a
los 30.000 asistentes a quienes pidió rezar por la paz y por todos los
secuestrados del mundo y entonó el Ave María.
Las monjas
pertenecen al monasterio greco-ortodoxo de Santa Tecla en Maalula
(Siria), localidad donde todavía se habla arameo, la lengua en la que se
expresaba Jesús.
Esta zona es escenario de choques entre las
fuerzas del régimen sirio y combatientes del Estado Islámico de Irak y
del Levante (Siria) y del Frente al Nusra, ambos vinculados a Al Qaeda.
"Rezamos
ahora por estas monjas, por estas hermanas y por todas las personas
secuestradas a causa de un conflicto en curso. Continuemos rezando y a
trabajar juntos por la paz. ¡Fiémonos de la Virgen!", pidió el
pontífice.
Tras sus palabras, la plaza entera rezó junto al pontífice el "Ave María", para invocar a "María, Reina de la Paz".
Durante
su alocución, el pontífice argentino preguntó a las miles de personas
congregadas en la plaza si creían en la Resurrección, el tema entorno al
cual ha girado esta audiencia general.
"Creéis que Jesús ha
resucitado? Lo creéis? Creéis o no creéis? Y si está vivo, creéis que
nos dejará morir sin resucitar tal y como lo hizo Él? No es una mentira
que nuestro cuerpo resucitará", sentenció el pontífice.
Según el
papa argentino, "la fuerza de la Resurrección" es la esperanza del
cristiano ya que, "una vez cultivada y custodiada", se convierte en la
luz que ilumina "las historias personales y comunitarias".
"¡Somos discípulos de Cristo que vino, llega cada día y vendrá al final", aseveró Francisco.
El papa recordó que si los cristianos tuvieran más presente esa realidad (la Resurrección), estarían menos preocupados de lo cotidiano, "menos prisioneros de lo efímero". Además, el papa Bergoglio exhortó a los presentes a "respetar y amar" el cuerpo humano. "El cuerpo contiene en sí mismo la semilla de la Resurrección final, el anticipo a esta resurrección plena que recibimos como herencia. Por eso, debe ser siempre respetado y amado, un respeto que también se realiza siendo cercanos con los que sufren", recordó. Antes de la audiencia, que comenzó a las 10.00 hora local (09.00 GMT), el papa llevó a cabo su tradicional recorrido por la plaza de San Pedro, ataviado con un abrigo blanco y sobre su todoterreno también blanco, desde el que saludó a los 30.000 fieles y peregrinos que se congregaron en la plaza vaticana para atender a sus palabras, a pesar del frío reinante.
El papa recordó que si los cristianos tuvieran más presente esa realidad (la Resurrección), estarían menos preocupados de lo cotidiano, "menos prisioneros de lo efímero". Además, el papa Bergoglio exhortó a los presentes a "respetar y amar" el cuerpo humano. "El cuerpo contiene en sí mismo la semilla de la Resurrección final, el anticipo a esta resurrección plena que recibimos como herencia. Por eso, debe ser siempre respetado y amado, un respeto que también se realiza siendo cercanos con los que sufren", recordó. Antes de la audiencia, que comenzó a las 10.00 hora local (09.00 GMT), el papa llevó a cabo su tradicional recorrido por la plaza de San Pedro, ataviado con un abrigo blanco y sobre su todoterreno también blanco, desde el que saludó a los 30.000 fieles y peregrinos que se congregaron en la plaza vaticana para atender a sus palabras, a pesar del frío reinante.