En su política como policía del mundo, los Estados Unidos está creando un problema social de grandes magnitudes y al parecer muy difícil de controlar.
Se trata de la indigencia en que viven los veteranos de guerra al regresar de un conflicto armado, según un informe presentado por la organización de beneficencia Alianza Nacional para Acabar con la Indigencia, y que publicó El Nuevo Herald.
De acuerdo con un informe presentado por la organización de beneficencia Alianza Nacional para Acabar con la Indigencia, y que publicó El Nuevo Herald.
De acuerdo con el informe, uno de cada cuatro vagabundos en Estados Unidos es veterano de guerra.
El informe de la organización de beneficencia se basó de los datos registrados en Departamento del Censo y el Departamento de Veteranos.
Dentro de las datos obtenidos, se deja claro que los veteranos de Irak que buscan ayuda para salir de la indigencia en su mayoría son mujeres, las cuales con frecuencia padecen problemas mentales relacionados generalmente con estrés postraumático.
Las mujeres han aumentado rápidamente su participación en las estadísticas al sumar 1.7 millones del total de los veteranos en 2006, según el Abstracto Estadístico de los Estados Unidos: 2008 (SAUS-2008, en inglés).
Por otro lado, algunos estudios indican que los jóvenes ex combatientes son los que corren un mayor riesgo y son más propensos al suicidio.
Por otra parte, la Oficina del Censo, precisa que 6.1 millones de veteranos presenta alguna discapacidad física, mental o emocional, y el 6.9% vive en la pobreza, comparado con un índice general de pobreza del 12.3%.
Según la encuesta de la Comunidad Estadounidense del 2006, y si se comparan con otros grupos de inmigrantes, los hispanos son los que más han contribuido a engrosar las fuerzas militares estadounidenses en caso de guerra.
Otra de las minorías que se consideran de importancia están los afroamericanos los superan, con 2.4 millones de ex combatientes.
Otras etnias también han participado en los conflictos bélicos que ha tenido Estados Unidos.
Se estima que 292,000 estadounidenses de antepasado asiático se enlistaron y unos 169,000 indios americanos.
Le siguen Florida y Texas, con 1.7 millones cada uno, Nueva York y Pensilvania, con 1.1 millones, y Ohio, con un millón.