El volcán Tongariro, ubicado en la parte central de la isla norte de Nueva Zelanda, despertó la pasada noche con una erupción que lanzó rocas hasta un kilómetro de altura y esparció ceniza por encima de los 6,000 metros tras permanecer inactivo 115 años.
Las autoridades mantuvieron el nivel dos de alerta (riesgo bajo) sin reportar sobre heridos o muertos tras la explosión.
Se recomendó a los residentes del área cercana permanecer en sus casas con las ventanas y puertas cerradas para evitar la nube de polvo lanzada por el volcán.
Defensa Civil descartó emitir una orden de evacuación.