El reciente triunfo de Mitt Romney en la primaria republicana de Michigan y la reñida contienda del lado demócrata entre Hillary Clinton y Barack Obama reflejan que no hay claros favoritos.
El panorama se complica en ambos bandos para seleccionar a los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos y se preveé que todo se decidirá después de febrero.
Una cosa es segura en las primarias presidenciales republicanas: el candidato vencedor no será elegido por aclamación.
Es previsible que la contienda no se defina hasta bien avanzado febrero: o incluso más allá ahora que Mitt Romney, John McCain y Mike Huckabee se repartieron los primeros estados en los que hubo consultas y ningún candidato le ha sacado ventaja a los demás. Los próximos comicios son el sábado en Carolina del Sur.
Tras saborear una victoria en su Michigan natal, el republicano Mitt Romney prometió el miércoles por la noche que superará a John McCain en las primarias de Carolina del Sur.
Mike Huckabee y McCain se encuentran ahora bajo crecientes presiones para triunfar el sábado en las primeras elecciones primarias en un estado sureño, así como también el ex senador Fred Thompson, quien necesita al menos una victoria para continuar en la competencia.
Debido a su virtual empate en las encuestas, Clinton y Obama han protagonizado en los últimos días un duro enfrentamiento, que en algunos momentos ha tenido tintes raciales.
Tras varios días de acusaciones mutuas y recriminaciones raciales los candidatos decidieron suavizar el tono de su enfrentamiento y abrir una tregua.
En un debate celebrado ayer en Las Vegas, la mayor ciudad del estado de Nevada, Obama, Clinton y Edwards mostraron un talante dialogante y conciliador, dando una imagen de unidad frente a las divisiones que, en su opinión, sufren los republicanos. En las encuestas no hay muchas diferencias entre ellos.