El embajador de España en La Habana, Carlos Zaldívar, indicó hoy que la visita a Cuba del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, requerirá la negociación previa de un "paquete de cosas" que incluirá los derechos humanos.
El ministro español de Exteriores, Miguel ngel Moratinos, anunció hoy en Madrid que Zapatero aceptó la invitación del presidente de Cuba, Raúl Castro, para visitar la isla en 2009, que le llevó el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, de visita oficial en España.
Zaldívar declaró a Efe que el viaje "pasará por un paquete de cosas, uno de cuyos componentes tendrán que ver con derechos humanos, evidentemente".
Aparte de los derechos humanos, Zaldívar no especificó otros elementos que se negociarán en los próximos meses, porque "esas ideas no se concretan hasta que se deciden hacer".
Tampoco quiso comentar la posible liberación de disidentes como parte de ese "paquete" ligado a la visita del presidente.
Zaldívar había indicado previamente, en una reunión con periodistas con motivo de la celebración del Día de la Hispanidad en su residencia en La Habana, que "un viaje del presidente Zapatero a Cuba debe ser un éxito para España y para Cuba".
Respecto a la polémica por no invitar a disidentes a las celebraciones en la embajada por las fiestas nacionales, dijo que "España no considera oportuno mantener la invitación (...) en tanto en cuanto se ha convertido en un símbolo de contestación al poder o de reto al poder constituido en este país".
No obstante, aclaró que España no renuncia a tener un diálogo con la oposición que hoy, según dijo, es "diez veces más numeroso" y también "diez veces más intenso" que en la época en que se invitaba a los disidentes a la embajada.
"El gobierno cubano ha aceptado que parte del trabajo de la embajada es tener acceso a cualquier sector de la opinión cubana, piense lo que piense, a efectos de conocer puntos de vista, actitudes, proyectos, y que eso ha abierto un camino que es el camino normal en las relaciones diplomáticas", explicó.
Zaldívar hizo balance de su gestión durante los últimos cuatro años como embajador, función que concluirá en breve, y recordó que cuando llegó en 2004 las autoridades cubanas no hablaban con el gobierno español, mientras que hoy "hablan cotidianamente".
Aunque "eso no quiere decir que siempre nos digan todo lo que queremos, ni nos digan siempre aquello que nos gustaría que nos dijeran", aclaró.
"Mientras algunos consideran que nada tiene sentido en Cuba, salvo que se cambie el régimen, nosotros consideramos que todo lo que contribuya a que el régimen cambie ciertas actitudes tiene sentido, sobre todo en materia de derechos humanos", añadió.
Dijo que se han producido "algunos cambios" en las relaciones, suficientes para que él se sienta "sosegado", aunque destacó que "los cambios más importantes en la relación Cuba-España (y) Cuba-Unión Europea siguen por hacer".
Sobre la renegociación de la deuda de unos 1.600 millones de euros que tiene Cuba con España, el embajador destacó que "es pequeña" en comparación con otros países.
"Aunque nuestro comercio ha ido creciendo estos últimos años de manera sensible, es evidente que muchas empresas españolas tendrían una capacidad comercial mucho mayor con Cuba si sus operaciones tuvieran un seguro (...) Eso no puede hacerse mientras la deuda este en numeros rojos", agregó.
También señaló que "si la administración cubana fuera más eficiente y más racional en términos económicos de lo que es ahora, la inversión española podría ser también mucho mayor de lo que es".
Según Zaldívar, "Cuba tiene un momento difícil por razones económicas derivadas de su frágil situación económica tradicional", agravada por la crisis internacional, y que el gobierno de la isla "debe saber" que la capacidad de inversión extranjera "disminuye" con esa coyuntura.