D avid Levy, ajedrecista, escritor y experto en inteligencia artificial, asegura que será posible formar parejas y matrimonios entre robots y humanos antes de 2050.
Levy es el director ejecutivo de Intelligent Toys, compañía inglesa especializada en aplicar los avances de inteligencia artificial en juguetes.
Robots que sirven como juguetes sexuales invadirán el mercado dentro de unos cinco años, predice Levy, quien habla de "una especie de muñecas sexuales optimizadas, superiores a las que se venden en la actualidad".
Estas tendrán un discurso electrónico y sensores que les capacitarán para emitir "sonidos agradables" cuando los humanos acaricien sus "zonas erógenas".
Se requieren años.
Pero fabricar robots que se conviertan en parejas de verdad llevará un poco más de tiempo, ya que la principal dificultad de los inventores es perfeccionar el arte de la conversación en estas máquinas.
Los científicos trabajan en materia de personalidad artificial, emoción y conciencia, dice Levy, y algunos robots parecen ya como si estuviesen vivos.
"Pero para las relaciones amorosas el asunto es completamente diferente. En las relaciones amorosas hay muchas cosas más que son importantes. Y la más difícil de todas es la conversación", añade.
En 2007, Levy obtuvo el grado de Doctor en filosofía de la Universidad de Maastricht, Holanda, con una tesis en que describía las relaciones físicas y emocionales que podrían tener hombres con androides a futuro.
Ese mismo año, publicó en EEE.UU. su libro Amor y sexo con robots, que es la versión comercial de su tesis.
En entrevista para la televisión estadounidense, Levy defendió su idea y argumentó a favor del enamoramiento entre androides y humanos.
"He investigado mucha literatura y psicología para entender por qué el hombre se enamora, y opino que las principales razones son paralelas al modo en que se desarrollan los robots y en que se desarrollarán a futuro", aseguró Levy.
"Creo que es muy probable que los hombres se enamoren de los robots en 30 ó 40 años, cuando los robots sean sofisticados y tengan personalidad propia, emociones y sean capaces de conversar a un nivel humano", enfatizó el Doctor en filosofía y experto en inteligencia artificial.
Levy, antes de destacarse por sus ideas sobre los androides, fue un renombrado ajedrecista. En 1968 apostó a que podía ganarle en ajedrez a las cuatro máquinas que más habían avanzado en ese deporte. En principio lo logró, pero en 1989 fue vencido por la computadora Deep Thought.
Al comprobar personalmente lo capaces que eran las máquinas de imitar el pensamiento humano, Levy empezó a escribir al respecto y a investigar. En la revista Chess Life, escribió al referirse a sus partidas contra computadoras: "Mi oponente fue mu más fuerte de lo que esperaba. Ya nada me sorprenderá mucho".