Los líderes de la OTAN y Rusia olvidaron ayer sus viejas enemistades de la Guerra Fría y concluyeron el cambio de sus relaciones desde el 11 de septiembre con un nuevo foro para cooperación en materias de seguridad.
"Dos antiguos enemigos están ahora unidos como socios, superando 50 años de divisiones en una década de incertidumbre", dijo el presidente estadounidense, George W. Bush, en una cumbre de la alianza occidental de defensa y su tradicional enemigo del pasado.
La reunión de 20 países en una base aérea militar en las afueras de Roma fue el clímax triunfante para la gira europea de Bush, cuya pieza central fue un acuerdo de reducción de armas nucleares con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú.
El nuevo Consejo OTAN-Rusia, que da a Moscú una voz paralela en materias que van desde el terrorismo al control de armas, fue también un avance diplomático para Putin, que se ha unido a Occidente desde los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
"El significado de esta reunión es difícil de sobreestimar", dijo Putin a los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la reunión inaugural de la Alianza.
"Incluso hace muy poco tiempo, una reunión de este tipo, uniendo a los líderes de Rusia y estados miembros de la OTAN (...) sería simplemente impensable", añadió.
Sin embargo, en lo que quizás fuera una velada advertencia contra posibles ataques contra Iraq liderados por Estados Unidos, Putin dijo que su política exterior pro-occidental no da a la Alianza carta blanca para tomar acciones militares. "Es absoluta y fundamentalmente importante comprender que la cooperación de 20 debe descansar en los fundamentos estables del derecho internacional, la carta de las Naciones Unidas, el Acta Final de Helsinki y la carta de seguridad europea", agregó.
Rusia mantiene tradicionalmente que esa fuerza pueda usarse sólo para intervenir en asuntos mundiales con la aprobación explícita del Consejo de Seguridad de la ONU, donde tiene derecho de veto.
Putin señaló también que Rusia no abandonaría organismos de seguridad que ha establecido con 12 estados ex soviéticos -conocidos colectivamente como la Comunidad de Estados Independientes- y que la OTAN debería también trabajar con organismos regionales asiáticos.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo ayer que el mundo es más seguro ahora que Moscú y Occidente se han estrechado las manos poniendo fin a décadas de enemistad.