Los combates entre el Ejército y la guerrilla separatista musulmana ya dejaron un saldo de unos 140 muertos en el sur de Filipinas desde el lunes, y en las últimas horas diversos civiles fueron retenidos como rehenes, informaron portavoces militares ayer.
Unos 50 guerrilleros del Frente Moro de Liberación Islámica (MILF) atacaron la localidad de Bual, cerca de la ciudad de Tulunán y usaron a ciudadanos como escudos humanos, según el portavoz militar, el comandante Julieto Ando.
La presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo ordenó al Ejército que lance una gran ofensiva en el sur de la isla de Mindanao para apoderarse de una posición del MILF cerca de la ciudad de Pikit.
Según cifras del Ejército, el balance de estos enfrentamientos ya supera los 140 muertos, de los cuales 130 serían rebeldes, siete soldados y unos 10 civiles. Además, los combates provocaron la huida de más de 30,000 civiles de la región.
El escándalo, calificado por la prensa de Seúl de "dinero por cumbre" y la arriesgada política en materia nuclear con Corea del Norte arrojaron una sombra de dudas sobre Kim y su política hacia la nación vecina, a sólo ocho días de que el presidente de 78 años deje el poder y lo entregue a su sucesor, Roh Moo-hyun.
El presidente electo de Corea del Sur, declaró ayer que no acompañará a Estados Unidos en ningún plan de atacar Corea del Norte para detener el desarrollo de su programa nuclear, dijeron sus asistentes.