Un gran incendio forestal que consumió miles de hectáreas en el estado norteamericano de Arizona se propagó ayer debido a una tormenta de rayos y generó temores de que el aumento en la fuerza del viento podría extenderlo aún más y hacerlo muy difícil de controlar.
Los bomberos y brigadas de emergencia que luchan desde hace nueve días contra el fuego confiaban sin embargo que la pequeña localidad de Show Low, amenazada por las llamas, que estaban a menos de un kilómetro de distancia, escaparía al desastre.
No obstante, las autoridades dijeron que el incendio, que ya arrasó un área mayor que la ciudad de Los Angeles, se desplazó hacia una región al sur de Show Low donde grandes cantidades de ramas secas, que podrían alimentar el fuego hasta proporciones colosales, se acumulan en hondonadas y cañones. Vientos fuertes y la amenaza de nuevas tormentas que podrían crear nuevos focos de fuego, debilitando los esfuerzos de los bomberos.