Andar sin tambaleos enfundada en zapatos de tacón es más una cuestión de técnica que de elegancia natural, dicen las responsables de una academia parisina dirigida a sacar todo el potencial de urbanitas cansadas de lidiar con la difícil tarea de mantener el porte y la salud sobre unos centímetros de más.
Durante una hora las alumnas de la Talons Academy reciben consejos "importantes" e incluso "hiperimportantes" que hacen del calzarse unos tacones un arte y del sobrevivir con ellos una jornada; todo un método al que en este primer año de funcionamiento no le han faltado interesadas en aprenderlo.
Como punto de partida, un principio básico que a lo largo de la clase se repite hasta la saciedad: "Cuando llevas tacones eres una princesa, y como tal, olvídate de las prisas. Si es necesario, tienes que hacerte esperar".
El origen de este proyecto, pionero en Francia, parte de dos parisinas de 28 y 29 años, Marine Aubonnet y Eugénie Bret, que una vez tuvieron sus propios tacones bajo control y decidieron consultar con podólogos y agencias de modelos para transmitir las recomendaciones de los expertos.
De esa mezcla de experiencia personal y profesional surgen consejos que oscilan entre el refuerzo de la autoestima y un mayor control del lenguaje no verbal, como la necesidad de caminar con la espalda erguida y sin mirarse los pies para reflejar una mayor sensación de seguridad.
Y las alumnas, aplicadas y cómplices, agradecen el despliegue de puntos a tener en cuenta para una acción que hasta entonces habían considerado como algo mecánico y natural.
"Lo he encontrado muy lúdico e interesante. Estoy acostumbrada a andar con tacones, pero no estaba segura de hacerlo bien. Esto nos ha permitido aprender a caminar mejor, así que me parece una idea excelente, y no algo superficial", dice Marilyn Bordeain, de 31 años y consultora en medios de comunicación.
Razones parecidas han movido hasta el hotel en el que se desarrolla el curso a las otras nueve mujeres participantes, con más ganas que vergüenza a la hora de desfilar por uno de sus pasillos para poner en práctica lo aprendido.