El primer caso penal que involucra el "sexteo'', o envío de mensajes de contenido sexual a celulares, llegó a una Corte federal de apelaciones, una disputa que pregunta si las fotos de tres jovencitas equivalen a pornografía infantil o fueron un mero juego de niñas.
Un fiscal del condado en el noreste de Pensilvania amenazó con imputar cargos graves si las niñas no tomaban un curso de "reeducación'' que se les impuso, sobre temas como depredadores sexuales y "qué significa ser una chica en la sociedad de hoy''.
Las fotos muestran a dos niñas de 12 años en sostenes deportivos y a una adolescente de 16 años, con el pecho desnudo, mientras salía de la ducha.
MaryJo Miller, de 45 años y residente en Tunkhannock, Pensilvania, piensa que su hija Marissa y la amiga de ésta, Grace Kelly, fueron más bien "ingenuas'' durante una fiesta de pijamas realizada en el 2007, cuando se tomaron las fotos, mismas que aparecieron misteriosamente dos años después en teléfonos celulares de algunos estudiantes, confiscados en una escuela.
"Uno puede ver fotos más provocativas en un catálogo de lencería de Victoria's Secret'', dijo Miller, asistente de aula en la Escuela de Distrito de Tunkhannock, después de la audiencia.
Las autoridades del condado dicen que tratan de atender el problema creciente del "sexteo'' entre adolescentes, que intercambian fotos y correos electrónicos de contenido erótico en sus teléfonos. De acuerdo con un estudio, 20% de los adolescentes estadounidenses admite haber practicado el "sexteo'' ("sexting'' en inglés).
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) dice que las fotos son inocuas, y que en todo caso las niñas son víctimas.
“Estamos perplejos por ver cómo alguien puede ver estas fotos y decir que representan un delito grave'', dijo Witold J.Walczac, director legal de la ACLU en Pensilvania, durante su testimonio del viernes en el tribunal del 3er circuito federal en materia de apelaciones.
De cualquier forma, añadió, las autoridades están tergiversando el objetivo de las leyes contra la pornografía infantil -proteger a los niños- al convertir a las jovencitas en víctimas.
Se desconoce, hasta el momento, quién distribuyó primero las fotos. Ninguna de las tres adolescentes involucradas en el caso, reconoce haberlo hecho.