Una entrevista que concedió el ex dictador chileno Augusto Pinochet hace seis meses a un canal de televisión de Miami lo puso ayer nuevamente en manos de la justicia.
La Corte de Apelaciones de Santiago acogió, la petición de desafuero contra del ex dictador por su responsabilidad en la "Operación Cóndor", coordinación de las dictaduras sudamericanas.
La entrevista fue anexada al proceso por la parte querellante
La conversación de una hora con la periodista cubana María Elvira Salazar, que fue transmitida por el Canal 22 de Miami, en ocasión del cumpleaños 88 del ex general, en noviembre de 2003.
En esa entrevista, Pinochet dijo sentirse "como un ángel" y negó su responsabilidad en los más de 3,000 muertos y desaparecidos que dejó su régimen, entre 1973 y 1990.
Pinochet se negó también a pedir perdón por los crímenes atribuidos a su régimen. "No tengo que pedirle perdón a nadie, al contrario, el perdón me lo tienen que pedir ellos a mí, los del otro lado, los marxistas, los comunistas", aseguró.
La entrevista fue gestionada por la hija menor de Pinochet, Jacqueline, pero recibió el rechazo del resto de sus hermanos.
Fue un procedimiento desarrollado por organismos de seguridad del régimen militar de todas las dictaduras que a mediados de los años 70 se habían establecido en Chile, Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil, con el objetivo de neutralizar el accionar de sectores disidentes.
Lsa maniobras conjuntas tenían como tarea la recolección, el intercambio y el almacenamiento de datos de inteligencia relacionados con los activistas de izquierda, comunistas, marxistas, y contra todos aquellos que fueran opositores a las dictaduras militares que se establecieron en estos países a comienzo de la década del 70, con el fin de eliminarlos.
En octubre de 1973, durante algunos días, una "delegación" militar recorrió varias ciudades chilenas, en un helicóptero Puma.
Armados para la guerra, la unidad militar secuestró y dio muerte a decenas de opositores políticos al golpe militar de septiembre de ese año, encabezado por el general Augusto Pinochet.
Muchas de las víctimas de lo que se ha llamado la "caravana de la muerte" se encontraban ya detenidas en las prisiones del entonces recién instalado régimen militar.
Los familiares de las víctimas de la dictadura mantienen su presión para que los verdugos de sus parientes sean juzgados y condenados, mientras los militares y la oposición derechista aboga por el cierre de los procesos a uniformados.
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) expresó su "gran satisfacción" por el desafuero a Pinochet.
Por su parte el comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, lamentó el desafuero del ex dictador Augusto Pinochet y el que la sociedad chilena "siga entrampada"" en el pasado.