El presidente de la Comisión de la Unión Europea, Romano Prodi, abrió una carta bomba en su hogar de Bolonia pero el paquete no hizo explosión, y el funcionario resultó ileso, dijo su vocero.
La semana pasada, dos pequeñas bombas estallaron cerca del hogar de Prodi, también sin causar víctimas. Un grupo denominado la Federación Anarquista Informal (FAI), se atribuyó la responsabilidad por esos ataques, diciendo que Prodi era un representante de un nuevo orden europeo represivo.
Marco Vignudelli, portavoz de Prodi, dijo ayer que el paquete se incendió, pero no causó daños al funcionario.
El 21 de diciembre, dos pequeñas bombas ocultas en cestos de desperdicios estallaron cerca de la casa de Prodi en Bolonia. En esa ocasión, no hubo heridos.
Vignudelli dijo ayer que se ignora quien envió esta última bomba.
“No he sufrido daño de ningún tipo, absolutamente nada. Les agradezco a todos su interés” aseguró el responsable del Ejecutivo europeo en sus primeras declaraciones tras el atentado.
Sonriente, Prodi recibió a los numerosos informadores reunidos en la puerta de su domicilio en Via Gerusalemme, en pleno centro histórico de Bolonia (norte).
Prodi explicó como una “ironía” el hecho de que el libro-bomba fuera “Il piacere”, (“El placer”), obra del novelista italiano Gabriele D’Annunzio.