Haití es una pesadilla logística para los equipos de ayuda, con caminos llenos de personas hambrientas y desamparadas, un puerto en ruinas, un aeropuerto saturado, cientos de construcciones dañadas, poca maquinaria pesada y pocos teléfonos en funcionamiento.
Rescatistas y provisiones de emergencia comenzaron a entrar a raudales en Haití procedentes de todo el mundo, pero Naciones Unidas advirtió que los trabajadores de ayuda están topándose con grandes desafíos al tratar de localizar a personas atrapadas bajo los escombros o al alimentar a los sobrevivientes hambrientos.
La portavoz de la ONU, Elisabeth Byrs, calificó al terremoto de Haití de “una pesadilla logística”.
“Es un caos”, aseveró Byrs a The Associated Press.
Incluso, antes del terremoto las calles haitianas estaban en muy malas condiciones. Una alternativa es mandar provisiones a la vecina República Dominicana, pero el camino desde allí a Puerto Príncipe es estrecho y se satura fácilmente.
Las entregas por mar eran imposibles de desembarcar en Puerto Príncipe, debido a los daños sufridos por el puerto de la capital haitiana, dijo el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Dijo que el aeropuerto de la ciudad está abierto, pero que tiene problemas para ocuparse de las decenas de vuelos entrantes con suministros y rescatistas.
Muchos de los desesperados sobrevivientes del terremoto, que temen que haya más temblores, están ocupando caminos y retrasan el transporte de alimentos y otra ayuda crucial.
La Organización Mundial de la Salud dijo que los fuertes daños sufridos por al menos ocho hospitales en Puerto Príncipe están retrasando la capacidad de los médicos para atender a miles de heridos.
Caos en el aire.
El caos reinante en Haití desde el letal sismo se extendió al espacio aéreo, hasta el punto que en medio de una movilización de ayuda humanitaria internacional sin precedentes ayer se suspendieron algunos permisos de aterrizaje.
La portavoz de la Administración Federal de Aviación estadounidense, Laura Brown, dijo que el Gobierno haitiano no está aceptando la entrada de más vuelos estadounidenses porque no hay pistas disponibles.
Esta decisión cae como un jarro de agua fría cuando han transcurrido algunas horas desde que llegaron las primeras ayudas.