La justicia peruana reconoció por primera vez que el gobierno de Alberto Fujimori usó al menos un horno para quemar los restos de detenidos durante su campaña de persecución a los disidentes, en una época marcada por las violaciones a los derechos humanos.
Al emitir una nueva sentencia contra el entonces responsable de los servicios de inteligencia, Vladimiro Montesinos, los magistrados informaron que dos estudiantes universitarios y un profesor fueron detenidos y llevados en 1993 a una cárcel clandestina en los sótanos del cuartel general del ejército, donde fueron torturados y quemados en un horno que podía alcanzar una temperatura de 1,000 grados centígrados.
Montesinos, que acumula más de 30 sentencias por otros delitos, recibió su nueva condena de 22 años.
Los magistrados Aldo Figueroa, Robinson Lozada y Liliana Plascencia indicaron además en su fallo que Montesinos aplicó una política de lucha contra la subversión que incluía interrogatorios ilegales de sospechosos.
Familia
En una conferencia de prensa los familiares de los tres desaparecidos relataron sus padecimientos durante 23 años.
Marly Anzualdo, hermana de uno de los estudiantes, dijo que la sentencia "es muy importante... porque castiga a las cabezas.