La decisión de la justicia francesa de pronunciar un "no ha lugar" general en el caso de la sangre contaminada por el virus del SIDA, que conmocionó al país durante 10 años y por el que se condenó entre otros a un Ministro, provocó airadas protestas ayer en todos los sectores.
El diario Liberation calificó esta decisión de "escándalo" y "pura inhumanidad" por parte de los jueces, mientras la Asociación Francesa de Hemofilia (AFH), parte civil en ese juicio que se instruye desde hace catorce años, anunció en Le Figaro que recurrirá ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El ministro de Justicia, Dominique Perben, aseguró que "comprendía la emoción de las familias" de las víctimas y aseguró que tenía la intención de estudiar la decisión con la fiscalía de París.
Para sorpresa general, la justicia francesa dictó en segunda instancia un "no ha lugar" en relación con las treinta personas procesadas en el caso de la sangre contaminada por el virus del SIDA que siguió en circulación con conocimiento de causa a principios de los años 80.