El acuerdo se inscribe en la potenciación de la estrategia de Seguridad Nacional.
Se trata de crear un marco para desarrollar la cooperación bilateral en materias científica y tecnológica, y de fortalecer la seguridad ante nuevas amenazas, sin menoscabo de la libertad de las personas, según el Gobierno español.
Los ámbitos que se refuerzan son el conocimiento, la prevención y la detección de amenazas, así como la identificación de riesgos, la investigación forense, el desarrollo de la seguridad en el transporte o la protección de infraestructuras estratégicas.
Igualmente, España y Estados Unidos trabajarán en la gestión de las consecuencias de dichas amenazas y en la mitigación de acontecimientos "de gran repercusión", según la misma fuente.
El acuerdo se explica, señala el Gobierno, en "la interdependencia cada vez mayor entre los países y la existencia de peligros emergentes derivados de incidencias de tipo químico, biológico, radiológico y nuclear", bien los provocados por el hombre, bien los que genera la naturaleza.
Dada su relevancia, dicho acuerdo se extiende a los ámbitos más importantes de la cooperación científica y tecnológica, y también a la seguridad en el uso de información y en la gestión de la propiedad intelectual.
La privacidad, dice el Gobierno, y la protección de datos personales están garantizadas.