Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud, JMJ, prevén que más de 600,000 fieles comulguen en la Eucaristía que oficiará el Papa hoy, domingo, en Cuatro Vientos, en las afueras de Madrid, con la que se clausurará la jornada.
Por ello, se han preparado esa cantidad de formas consagradas, pues aunque se espera que al menos un millón de personas asista a la misa, lo más probable es que solo tome la comunión parte de ellas.
Tormenta interrumpe acto.
Una tormenta de lluvia y de viento obligó a interrumpir ayer durante un rato la celebración de la vigila con el Papa Benedicto XVI en el aeródromo de Cuatro Vientos, tras una jornada de calor sofocante.
El vendaval provocó fuertes rachas de lluvia, y levantó una fuerte polvareda.
El viento se llevó por delante todo un sector de sillas vacías y los trabajadores de Radio María, que habían montado un pequeño toldo junto al público, se vieron obligados a colgarse de las barras para que no volara.
Todo ello sin perder el ánimo, hasta el punto que los empleados de este medio comenzaron a entonar una salve en latín para que amainara el temporal.
Indiferentes a la lluvia, miles de jóvenes animaban al papa con cánticos, hasta que el pontífice, una vez calmada la tormenta, retomó la palabra.
Siete personas resultaron heridas de distinta consideración, informaron los servicios de emergencias.
Las fuentes recalcaron que ninguno de los heridos se encuentra grave.
La tormenta provocó la caída de un poste de la luz, que no alcanzó a ningún peregrino, y tumbó varias carpas, que fueron las que hirieron a las siete personas.
Confesiones en más de 50 idiomas.
Incluso en idiomas tan lejanos como el swahili, el tagalo o el bantú, la gracia del perdón se otorgó en más de 50 lenguas en el parque del Retiro de Madrid, convertido en un gran centro de confesiones.
Junto a los 200 improvisados confesionarios colgaban los carteles en los que se anuncia a los fieles que pueden descargar sus conciencias en español, italiano, francés, inglés y polaco, pero también en marathy y konkani (de la India), en vietnamita o en binisaya (Filipinas).
Ante el éxito logrado, entre peregrinos y ciudadanos, por la denominada “Fiesta del perdón”, que comenzó el pasado martes, el Papa Benedicto XVI dedicó ayer unos minutos de su apretada agenda para confesar durante media hora a cuatro jóvenes.
Así el santo padre se unió a la larga lista de más de 4,000 curas voluntarios que atendieron los problemas, dudas e inquietudes de cientos de personas.
“No solo se confiesan los jóvenes, sino también familias enteras, enfermos y discapacitados”, explicó el sacerdote mexicano Luis Ignacio Núñez.
El número de asistentes a la “Fiesta del perdón” se incrementó cada día.