El presidente estadounidense Barack Obama llegó ayer a El Salvador en la última etapa de su gira por tres países latinoamericanos, para abordar el tema de la seguridad regional, la lucha contra pobreza y migración.
El presidente Mauricio Funes y la primera dama Vanda Pignato recibieron a Obama y su esposa Michelle, mientras estudiantes univesitarios e integrantes de organizaciones sindicales protestaron en los alrededores de la casa de gobierno por las políticas estadounidenses en la región.
Los manifestantes, que denominaron el martes “Día del Anti-imperialismo” y que eran mantenidos por agentes de seguridad a menos de un kilómetro de Casa Presidencial, exigieron al presidente estadounidense el respeto de los derechos humanos y legalizar a miles de salvadoreños que residen en su país.
También criticaron el funcionamiento de una base de monitoreo antidrogas instalada en El Salvador y una academia internacional de preparación para jueces, policías y fiscales dirigidas por Estados Unidos, el bloqueo contra Cuba y por las acciones militares contra Libia.
Obama y Funes sostuvieron una reunión privada de 45 minutos y luego realizaron una reunión “ampliada” que incluye la presencia de sus principales asesores.
Funes reveló a un grupo de periodistas de medios internacionales que durante las reuniones bilaterales abordarán temas como “la lucha contra la pobreza y las desigualdades sociales, el combate a la narcoactividad y el crimen organizado”.
También hablarán del tema de los migrantes, “un tema muy sensible para El Salvador”.
Se espera que Obama también anuncie aquí un nuevo plan de asistencia técnica y económica denominado Pacto para el Crecimiento.
Según reportes locales oficiales, El Salvador sería el único país de la región que se beneficie de esa iniciativa para desarrollar condiciones favorables que ayuden a frenar la emigración a Estados Unidos.