Las llaves de la Casa Blanca estaban en tres Estados: Florida, Ohio y Pensilvania, El ganador es aquel que logre dos de los tres Estados.
¿Por qué el voto popular no decide el ganador?
Cuando la Constitución de EU fue escrita en 1787, los 13 estados originales cuidaban celosamente sus derechos y los más pequeños temían ser relegados por las regiones más grandes. En esa época, también había poco entusiasmo para favorecer la elección directa del presidente. Por lo que la tarea fue encomendada a un Colegio Electoral y la legislatura de cada Estado tenía el derecho de elegir a sus delegados.
El Tribunal Supremo de EU permitió ayer que demócratas y republicanos colocaran en los centros de votación de Ohio a interventores que exijían a los votantes que demostraron que tienen sus papeles en regla para votar.
El magistrado del Supremo, John Paul Stevens, rehusó anular la decisión ayer del Tribunal de Apelaciones del Sexto Distrito Federal que, por dos votos contra uno, había permitido que miembros de los partidos estén en los centros de votación y controlen los documentos de quienes se presentan a votar.
Varios reclamos de irregularidades surgieron ayer en Florida, donde los electores votan bajo las atentas miradas de miles de observadores nacionales y extranjeros.
Los problemas revivieron el fantasma del fiasco electoral de 2000, cuando batallas legales y recuentos de votos dejaron en el limbo durante 36 días los resultados de la elección presidencial en este Estado.
La papeleta de votación fue un verdadero dolor de cabeza para los estadounidenses, que no solo eligieron su presidente sino también a parlamentarios, gobernadores y autoridades locales como jueces o jefes de Policía.
A esto se le sumó muchos referéndums sobre cuestiones sociales que van desde el casamiento entre homosexuales a temas estrictamente locales.
Correspondió a los responsables de cerca de 3,000 condados del país diseñar la papeleta de voto, que constó de varias páginas que aparecen sucesivamente en las pantallas táctiles, cada vez más utilizadas.
Los republicanos pugnaban ayer por retener el control de la Cámara de Representantes, en tanto los demócratas depositaban sus escasas esperanzas de recuperar los pocos escaños en disputa.
En los primeros resultados de la jornada, la veterana legisladora republicana Anne Northrup, de Kentucky, sobrevivió a un nuevo intento demócrata de quitarle la banca.