Washington aumentó la presión, tanto retórica como de hecho, contra el régimen del líder libio Muamar el Gadafi, a quien la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, acusó de estar “enajenado”.
Rice estuvo presente en la reunión a puerta cerrada en el Despacho Oval entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para abordar la situación en el país árabe y los pasos a dar después de que el Consejo de Seguridad aprobara sanciones que incluyen un embargo de armas y congelación de bienes al régimen libio.
Al tiempo que se celebraba esa reunión, el Departamento del Tesoro anunciaba la congelación de $30,000 millones de activos libios bajo jurisdicción de EE.UU., la mayor cantidad en la historia que se bloquea dentro de un programa de sanciones.
El subsecretario del Tesoro para la lucha contra el terrorismo, David Cohen, afirmó que la mayoría de los fondos congelados pertenecen al Banco Central de Libia y al Fondo de Inversión Soberano Libyan Investment Authority, que EE.UU. considera que están controlados por Gadafi y su familia.
Exilio.
Por otra parte, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, precisó que el exilio del líder libio Muamar el Gadafi “es una posibilidad” para poner fin a la crisis que vive el país norteafricano.
Obama lanzó un llamamiento por primera vez este fin de semana para la marcha de Gadafi del poder en Libia, de modo que se evite un mayor baño de sangre.
Según el portavoz, el gobierno de EE.UU. desarrolla contactos “con aquellos que pueden traer el cambio” a Libia, aunque indicó que es “prematuro” centrarse en algún grupo en concreto.
Los contactos se producen a través de canales diplomáticos, empresariales y de organizaciones no gubernamentales, “capaces de contactar con aquellos que pueden formar un gobierno que refleje las aspiraciones de los libios”.
Amado.
El líder libio aseguró, en una entrevista concedida a la cadena de televisión ABC: “Mi pueblo me ama”, y morirían para protegerme”, y rechazó reconocer que hubiera habido manifestaciones en las calles de Trípoli.
Asimismo, Gadafi calificó al presidente de EE.UU, Barack Obama, como “una buena persona”, pero al que quizá se le ha dado “información equivocada”.