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Estrategias para frenar la deforestación

Desde México hasta Panamá se extiende el Corredor Biológico Mesoamericano.


LA CONSERVACIÓN y el manejo sostenible de los recursos naturales en la vertiente del Atlántico de Panamá son necesarios para el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades indígenas y rurales que se encuentran en esta área.
Por ello surgió el proyecto del Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño (CBMAP), considerado como un éxito entre los años de 1998- 2005 y volverá a ser una realidad a partir de enero del 2007.
Panamá América pudo conocer que se ha negociado una segunda fase con los organismos internacionales que financiaban la primera etapa del proyecto, logrando que el Fondo Mundial para el Medio Ambiente aprobara 6 millones de dólares para ampliar esta iniciativa ambiental que se denominará "Proyecto de Productividad Rural y Consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño".
El panorama se muestra más alentador, ya que esta vez no serán 100 proyectos sino 450, que incluirá 14 áreas protegidas entre las que se destaca el bosque protegido de Palo Seco, el Parque la Amistad, la Comarca Kuna Yala, específicamente en el área silvestre. Mientras que en la región del Pacífico se desarrollará en Cerro Olla, corregimiento de Tonosí, provincia de Los Santos.
El objetivo principal de este nuevo programa es reducir la pobreza y la desigualdad, sobre la base de un desarrollo ambiental sostenible y con la recuperación de los recursos que se van perdiendo, específicamente la diversidad biológica, que en ocasiones es deteriorada por los daños a los bosques.
En la primera fase del CBMAP se unieron esfuerzos con El Salvador, México y Honduras para trabajar en contra de la fragmentación de los bosques, mediante la reforestación de las áreas intervenidas por el hombre.
De acuerdo con Atencio López, especialista en subproyectos del CBMAP, se está elaborando y planeando una nueva estrategia para disminuir la tala de los bosques en las regiones más afectadas.
López señaló que en la primera parte del proyecto contra la fragmentación se pudo regenerar cierta cantidad de bosques que anteriormente se estaban perdiendo, así como involucrar a las autoridades comunales de áreas indígenas en la discusión e implementación de políticas ambientales.
López dijo que como todo proyecto se han dado dificultades, en este caso fue en la parte administrativa, ya que algunas organizaciones no gubernamentales no tenían personería jurídica para realizar actividades administrativas y otras comunidades estaban en áreas de difícil acceso.
De todos los países que participan, Panamá, comparado con otros más grande como Nicaragua, México, Honduras, posee una gran densidad de bosques, incluyendo a Darién.
Por ejemplo, en el atlántico panameño es un lugar en donde todavía hay una gran presencia de bosques tropicales húmedos, de recursos naturales y de diversidad biológica, que es muy bien valorado a nivel mundial, señló López.
En Panamá, al igual que en muchos otros países del mundo, los bosques son amenazados por las prácticas y usos inadecuados de la tierra que resultan de la creciente presión de la actividad humana. En 1992, la superficie de cobertura boscosa cubría el 49.3% del país y en el 2000, bajó a 45%.
La expansión de la frontera agrícola ha sido identificada como la principal causa de la deforestación en Panamá y las áreas geográficas donde ocurre el proceso de deforestación con mayor intensidad son: Darién, Panamá Este, Bocas del Toro, Coclé, Colón y el área del corredor transístmico.
Panamá posee mayor número de animales vertebrados que cualquier otro país en Centroamérica, con más de 1,346 especies de peces marinos y de agua dulce, unas 175 especies de anfibios, 228 de reptiles, 930 de aves y 232 de mamíferos. La riqueza florística panameña se estima en 9,520 de las cuales 8,560 son angiospermas, 22 son gimnospermas y 938 corresponden a helechos y afines.


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259093
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América