Un estudio realizado en hermanos, unos adictos a las drogas y otros no, ha detectado que ciertas personas tienen ciertas características cerebrales que las hace más vulnerables a las dependencias.
El informe, publicado en el número de febrero de Science, señala que los adictos a las drogas y sus hermanos libres de dependencias son relativamente débiles al controlar sus impulsos y comparten ciertas características cerebrales que no se encuentran en otros individuos sanos.
Estas anormalidades cerebrales podrían ser marcadores de una vulnerabilidad heredada a la drogadicción, aunque los expertos subrayan que la misma puede ser vencida.
Investigaciones anteriores habían notado diferencias cerebrales en drogadictos, pero no estaban seguros de si eran anteriores al consumo de drogas o si se habían producido como resultado de su uso.
La doctora Karen Ersche, de la Universidad de Cambridge, y su equipo estudiaron parejas de hermanos biológicos, uno adicto y otro sin historial de abuso crónico de drogas o alcohol, y compararon los cerebros de ambos con el de un grupo de personas que participó en la investigación.
En primer lugar, los investigadores pusieron a prueba la capacidad de los sujetos para controlar sus impulsos, una habilidad que se sabe queda afectada cuando el individuo padece una drogadicción.
Los investigadores midieron la velocidad a la que una persona puede cambiar de una serie de instrucciones a otra.
Las parejas de hermanos -adictos y sanos- hicieron la prueba relativamente mal en comparación con el otro grupo de personas que participaron en el experimento, según observaron.