La organización terrorista ETA reanudó ayer su actividad, tras más de dos meses sin perpetrar atentados, con la colocación de un carro bomba en un aparcamiento subterráneo de Santander cuya explosión no causó víctimas.
La fuerte detonación tuvo lugar sobre las 15.50 hora local cerca de la sede de varios edificios oficiales de esta ciudad entre las que se encuentran el Gobierno Civil, las oficinas de Correos y Telégrafos y la Delegación de Hacienda.
Según fuentes del Ayuntamiento de Santander, la explosión provocó un socavón de unos 10 metros de diámetro por donde cayeron los restos del vehículo a la planta inferior.