La organización terrorista ETA volvió ayer a atentar contra las fuerzas de seguridad españolas con una bomba que mató a un guardia civil e hirió a otros tres, apenas unas horas después de que dos terroristas fallecieran al manipular explosivos.
Este último atentado de ETA se produjo en una carretera cercana a Leiza, en la región de Navarra, vecina al País Vasco, y en el murió el cabo de la guardia civil Juan Carlos Beiro Montes, de 32 años. La bomba hirió de gravedad a un segundo agente y causó lesiones menos graves a otros dos compañeros. Los terroristas habían colocado una bomba junto a una pancarta alusiva a Batasuna, el brazo político de ETA, que estalló cuando los agentes se disponían a retirarla de la calzada.
Los etarras escondieron en el cartel un artefacto que contenía entre 10 y 15 kilos de explosivos, que fue activado con un mando a distancia cuando los agentes se aproximaron a él, tras apearse del vehículo en el que viajaban, indicaron fuentes de la investigación.
El nuevo atentado se produjo horas después de que dos terroristas de ETA, que portaban entre 10 y 15 kilos de dinamita en una mochila, murieran en la ciudad vasca de Bilbao dentro de un automóvil. En tanto, dos españoles, presuntos miembros de ETA, que fueron detenidos el pasado viernes cerca de Toulouse (suroeste de Francia) fueron acusados y encarcelados ayer en París, informaron fuentes cercanas a la investigación.
Los dos presuntos etarras son Oscar Celarain Ortiz, de 27 años y Andoni Otegi, de 37, acusados por el juez antiterrorista francés, Gilbert Thiel de "asociación con delincuentes y banda terrorista, posesión de documentos falsos e infracción de las legislaciones en vigor sobre armas", según las mismas fuentes.