La organización armada separatista vasca ETA afirmó que el cese el fuego permanente en España, anunciado en marzo de 2006 continúa vigente.
El controversial anuncio se dio a pesar de que ETA reivindicó su autoría en el atentado del 30 de diciembre en el aeropuerto de Madrid, que cobró la vida de dos personas.
En un comunicado, ETA responsabiliza al gobierno español de lo que calificó como "la grave situación actual" y de poner "obstáculos sin cesar al proceso democrático" durante los nueve meses de vigencia del alto el fuego.
Tras el atentado que, según la declaración de la organización vasca, no tenía como fin causar víctimas, el gobierno español inició una serie de consultas con los partidos políticos para coordinar estrategias que, al parecer, descartan por ahora la negociación con el grupo separatista.
En reacción al documento de ETA, el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, declaró que a la organización "sólo le queda un camino, sólo uno, poner fin a la violencia".
A la pregunta de en qué momento se darían las condiciones para negociar con ETA, el ministro contestó: "No se me alcanza que se pudiera retomar ese diálogo".
Rubalca tiene planeado reunirse la semana entrante con representantes de los principales partidos políticos para discutir estrategias futuras.
Sin embargo, ciertamente existe algo de desilusión. La mayoría de los españoles estuvieron a favor de los esfuerzos realizados por el presidente del gobierno para resolver el conflicto vasco a través del diálogo.
Pero, ahora, incluso a pesar de que Batasuna (el partido político vasco declarado ilegal y conocido como el vocero de ETA) niegue que el cese el fuego haya terminado, para la mayoría de españoles la prueba de su fin está en el último ataque en el aeropuerto de Barajas.
Desde el atentado en Madrid, la proscrita organización vasca no se había pronunciado, aunque los llamados de advertencia antes de que detonara el carro-bomba fueron de una persona que dijo representar a ETA.
Por otra parte, la policía francesa anunció el arresto de dos presuntos etarras, las primeras detenciones desde el atentado.
Asier Larrinaga y Garikoitz Etxebarria fueron detenidos en la localidad francesa de Ascain, poco después de que cruzaran la frontera franco-española.
En el atentado con coche bomba en el estacionamiento de una de las terminales del aeropuerto de Barajas murieron los ecuatorianos Diego Armando Estacio, de 19 años de edad, y Carlos Alonso Palate, de 35.
Luego del hecho, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, dio por terminado el alto el fuego de ETA.
Los españoles están molestos y desilusionados porque una vez más ETA demostró falta de deseo de poner fin a los ataques, como prometió con el cese el fuego, y además que Batasuna sigue exhibiendo poca disposición a condenar estos actos violentos.