El subsecretario norteamericano de Defensa, Paul Wolfowitz, urgió ayer a Corea del Norte a abandonar su programa de fabricación de armas nucleares y amenazó con una reacción "devastadora" si el régimen comunista lanza una eventual agresión en la península coreana.
Wolfowitz subrayó que Corea del Norte, que se encuentra ya al borde de la quiebra, debería cesar "el enorme desvío de sus limitados recursos" hacia sus fuerzas armadas y concentrarse en mejorar la situación de su hambreado pueblo.
Wolfowitz insistió en que si Pyongyang adopta una actitud diferente Washington estará listo a reaccionar. "Nuestra respuesta a la agresión será unificada, inmediata y de una eficacia devastadora", añadió el subsecretario de Defensa norteamericano, quien intervino en una rueda de prensa tras un almuerzo con empresarios surcoreanos.
Luego de sus entrevistas con el ministro surcoreano de Defensa, Cho Yung Kil, Wolfowitz dijo que el controvertido plan, con miras a un nuevo despliegue del contingente expedicionario norteamericano instalado en Corea del Sur, debe ser aplicado a partir del próximo año.
Este nuevo despliegue concierne la segunda división de infantería de Estados Unidos que cuenta con 15,000 hombres acantonados cerca de la frontera fuertemente militarizada con Corea del norte. "Queremos ubicar nuestras fuerzas, sobre todo la segunda división de infantería, de manera que sean eficaces inmediatamente", afirmó.
"Lo que estamos tratando de lograr es garantizar que las fuerzas que poseemos en la península pueden responder rápida e inmediatamente, en caso de ataque, antes de que lleguen refuerzos", explicó. Las autoridades surcoreanas se oponen a un nuevo despliegue de esta unidad, al sur de Seúl, lo que la colocaría por fuera del alcance de los misiles norcoreanos.
Wolfowitz afirmó igualmente que las declaraciones norcoreanas sobre la fabricación de armas nucleares deben ser tomadas en cuenta seriamente.
Además, Estados Unidos dijo que está tomando muy en serio las afirmaciones hechas por Corea del Norte de que posee un arsenal nuclear, a pesar de la insistencia de Seúl de que no tiene una prueba concluyente de que Pyongyang tenga armas nucleares. "Nosotros sabemos lo que estamos diciendo. Tenemos evidencias que pueden demostrar lo que estamos diciendo, aunque no conocemos todo el fondo", manifestó Wolfowitz.
Sin embargo, el presidente sudcoreano, Roh Moo-hyun, dijo ayer en una conferencia anterior que "no ha habido cambios en la posición oficial. Nuestras agencias de inteligencia no poseen una prueba concluyente y definitiva de que Corea del Norte tenga armas nucleares".
Sin embargo, el régimen comunista de Kim Jong Il ha reconocido estar a punto de concluir el proceso de reactivación de 8,000 barras de combustible nuclear de sus centrales, según afirmaron ayer en Seúl los congresistas estadounidenses que visitaron Corea del Norte el fin de semana.
El republicano Curt Weldon, que encabeza la primera misión de EU a ese país desde que estalló la crisis nuclear en octubre, dijo que fue informado al respecto por el ministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Paek Nam Sun, y el viceministro, Kim Gae Kwan, en Pyongyang.
Además, según Weldon las autoridades norcoreanas mostraron su intención de continuar desarrollando armas nucleares, decisión que se tomó tras ver la actitud de Estados Unidos frente al régimen iraquí de Sadam Hussein.
Por su parte, el congresista demócrata estadounidense Eliot Engel, que acaba de realizar un viaje a Corea del Norte, declaró ayer que su país debe comenzar conversaciones directas con el país comunista.